Una estética de lujo en redes y una orden de captura pendiente
De acuerdo con medios locales citados por la investigación, entre ellos TN y Zonales, Lourdes Milagros Rodríguez fue detenida en su vivienda del barrio María Teresa de Calcuta, en José C. Paz, durante un operativo de la Subdelegación Departamental de Investigaciones de Pilar de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, también conocida como DDI. En TikTok, donde usaba el alias Eluney y apenas tenía algunas publicaciones, la joven aparecía mostrando cenas en restaurantes costosos, paseos por Puerto Madero, fajos de dólares, hoteles cinco estrellas, botellas de champaña y una camioneta Jeep, construyendo la imagen de una vida acomodada. Al revisar sus antecedentes, los agentes encontraron que tenía una orden de captura por posesión de estupefacientes para la venta, lo que agrava el perfil del caso y exhibe fallas en el seguimiento previo de esa medida judicial.
El engranaje de la banda y el uso de psicofármacos
Según la reconstrucción policial difundida por medios como La Nación, la joven habría utilizado aplicaciones y plataformas sociales para localizar a sus presuntas víctimas, principalmente hombres con los que acordaba encuentros en sus domicilios. La organización se coordinaba de antemano: el resto de los integrantes conocía la dirección, estudiaba el lugar y evaluaba vías de escape para actuar con rapidez tras el robo. Una vez dentro de la casa y en el marco de un encuentro sexual, la investigada habría suministrado a los hombres benzodiazepinas u otros sedantes en las bebidas, provocándoles somnolencia y disminución de reflejos. Cuando la víctima quedaba en estado de indefensión, ella habría avisado a sus cómplices para concretar el despojo de dinero y pertenencias. Este patrón encaja con la modalidad delictiva conocida como viuda negra, en la que alguien seduce a la víctima para aprovechar su vulnerabilidad y cometer un delito grave.
La denuncia de una víctima permitió llegar hasta Eluney
La Subdelegación Departamental de Investigaciones de Pilar de la Policía de la Provincia de Buenos Aires inició la pesquisa tras la denuncia por hurto de un hombre que había mantenido un encuentro con quien se presentaba como Eluney. La víctima, que debió ser internada un día en un centro de salud, entregó a los investigadores el número telefónico con el que se había comunicado, capturas de pantalla del perfil, enlaces a los chats y la descripción del vehículo usado por la joven. Con esas piezas, y gracias al análisis de imágenes de cámaras de seguridad donde se veía el automóvil empleado en los desplazamientos, los agentes cruzaron la información hasta localizar el domicilio de Rodríguez. La investigación, basada en huellas digitales de la propia banda —mensajes, fotos y videos que ella mostraba en redes sociales— expone cómo la ostentación pública de bienes sin sustento económico puede volverse un indicio clave para rastrear economías ilícitas.
Allanamientos, secuestros y cómplices detenidos
En el allanamiento a la vivienda de Lourdes Milagros Rodríguez, la Policía de la Provincia de Buenos Aires secuestró cuatro millones de pesos (unos 2.650 dólares), 1.500 dólares en efectivo, una computadora portátil, una consola de juegos, dos palancas de mando, un teléfono celular, dos goteros con sedantes y dos perfumes, elementos que, según los investigadores, podrían vincularse con otros hechos aún bajo análisis. En un segundo procedimiento, los agentes localizaron la camioneta utilizada en los desplazamientos de la presunta banda y detuvieron a otros dos sospechosos, mientras que al menos dos hombres permanecen prófugos. La cantidad de dinero en efectivo hallada y la diversidad de bienes tecnológicos decomisados apuntan a una posible serie de robos previos, aunque por ahora no se han detallado cuántas víctimas habrían sido afectadas ni el período de actuación del grupo delictivo.
Una investigación abierta y el desafío de las redes como territorio criminal
Hasta el momento, no se han difundido datos sobre la intervención de una fiscalía específica ni sobre eventuales imputaciones formales, por lo que Lourdes Milagros Rodríguez y sus supuestos cómplices deben ser considerados investigados y no condenados. El caso, sin embargo, evidencia una dinámica ya conocida por las fuerzas de seguridad: el uso de redes sociales como canal para captar víctimas, perfilar objetivos y exhibir sin pudor signos de riqueza que carecen de sustento laboral visible. La labor de la Subdelegación Departamental de Investigaciones de Pilar de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, basada en la combinación de cámaras de seguridad, registros digitales y testimonios, abre ahora una fase clave: confirmar la cantidad de hechos vinculados, identificar a posibles nuevas víctimas y determinar si existió una estructura más amplia detrás de la figura de Eluney. El avance de esa causa será determinante para fijar responsabilidades penales y ajustar las estrategias de prevención frente a delitos que explotan la confianza generada en plataformas sociales.