Alemania confronta a Washington por sanciones a la Corte Penal Internacional
Desde la capital alemana, la ministra de Justicia subrayó que resulta “profundamente preocupante” que Estados Unidos recurra a sanciones contra figuras centrales de la Corte Penal Internacional. Para Hubig, la decisión de Washington supone un retroceso respecto al legado de los juicios de Núremberg, en los que precisamente Estados Unidos tuvo un papel clave para asentar las bases del derecho penal internacional tras la Segunda Guerra Mundial. La ministra insistió en que esas sanciones muestran un desprecio por la idea del imperio de la ley y son incompatibles con la propia historia estadounidense en la materia.
Responsabilidad histórica de Alemania y defensa de la Corte Penal Internacional
Hubig recordó que Alemania ha respaldado de forma constante a la Corte Penal Internacional desde sus inicios. La institución con sede en La Haya persigue desde 2002 los delitos más graves, entre ellos genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La ministra recalcó que, debido a la historia alemana, existe una “responsabilidad especial” de proteger y fortalecer el derecho penal internacional. A su juicio, incluso los crímenes más graves cometidos por Estados deben encontrar respuesta en la ley, y cualquier intento de presionar a la Corte Penal Internacional mediante sanciones políticas amenaza ese principio básico.
Marco Rubio anuncia ampliación de la lista de sancionados
El debate se intensificó después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, comunicara la intención del Gobierno estadounidense de incluir en la lista de sanciones no solo a Tomoko Akane, sino también al destacado jurista senegalés Abdoulaye Seye. Rubio justificó la medida alegando que ambos habrían participado reiteradamente en investigaciones o detenciones relacionadas con funcionarios cuyos Gobiernos no aceptaron la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. Entre los países mencionados por el funcionario estadounidense figuran Estados Unidos, Israel y Rusia, lo que, según su argumento, convertiría la actuación de la Corte en un precedente calificado por Washington como peligroso frente a autoridades de Estados que no son parte del Estatuto de Roma.
Presión de Estados Unidos por la orden de aprehensión contra Benjamin Netanyahu
La tensión entre Washington y la Corte Penal Internacional se ha agudizado desde que, en 2024, se emitiera una orden de aprehensión contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a quien se le imputan presuntos crímenes de guerra en la Franja de Gaza. Netanyahu rechaza de forma tajante estas acusaciones. De acuerdo con la información disponible, el Gobierno estadounidense mantiene a la Corte Penal Internacional bajo fuerte presión, en especial por esta orden de aprehensión. Ya en diciembre anterior, Estados Unidos impuso sanciones a jueces de la Corte Penal Internacional, justificando esas medidas por lo que calificó como acciones politizadas contra Israel.
Un pulso sobre el futuro del derecho penal internacional
Las declaraciones de Stefanie Hubig sitúan a Alemania en una postura de firme defensa de la Corte Penal Internacional frente a las sanciones estadounidenses, reforzando la idea de que el sistema de justicia penal internacional no debería quedar sujeto a presiones políticas coyunturales. Para el Gobierno alemán, mantener la independencia de la Corte es clave para que investigaciones sobre genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad puedan avanzar, incluso cuando afectan a actores poderosos. El pulso diplomático abierto por estas sanciones apunta a debates futuros sobre la capacidad real de la Corte Penal Internacional para actuar frente a Estados que no reconocen su jurisdicción, así como sobre los mecanismos internacionales necesarios para blindar su labor.