Un programa regional radical con margen legal limitado
La posible victoria de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt se apoya en un programa regional que combina medidas estrictas en inmigración, defensa de estructuras familiares basadas en el matrimonio entre un hombre y una mujer y una narrativa de orgullo por la historia y la cultura alemanas. Entre las propuestas más polémicas figura la castración obligatoria de gatos, así como la reactivación de intercambios escolares con Rusia, lo que deja claro el perfil ideológico del partido en esta región del este alemán.
El partido ha presentado un plan de diez prioridades para los primeros 100 días en el poder. Entre ellas se incluyen la rescisión de contratos con la cadena pública MDR, la introducción de clases segregadas para hijos de solicitantes de asilo, la prohibición de banderas arcoíris en escuelas y la creación de una comisión para investigar la respuesta a la pandemia de coronavirus. Aunque los gobiernos regionales manejan competencias amplias en sanidad, educación, cultura y medios, el Gobierno nacional de Berlín conserva la exclusividad en política migratoria, asuntos exteriores, impuestos federales y defensa. Esto significa que, aun con un triunfo contundente, buena parte del programa de AfD chocaría con límites constitucionales y con la previsible reacción del Gobierno federal y de los tribunales.
Impacto nacional: presión sobre Merz y el “cortafuegos” conservador
El avance de Alternativa para Alemania se produce mientras la formación es investigada por los servicios de inteligencia nacionales y regionales por sus opiniones extremistas. A escala federal, las encuestas sitúan a AfD varios puntos por encima de la Unión Demócrata Cristiana, cuyo líder, Friedrich Merz, atraviesa su peor momento: su índice de aprobación se hundió hasta un 13 % en julio, de acuerdo con los sondeos citados, y una encuesta de YouGov reveló que más de la mitad de los consultados cree que será sustituido antes de las próximas elecciones federales previstas para febrero de 2029.
El propio canciller Merz reconoció en julio que, dada la historia de Alemania, un gobierno liderado por la extrema derecha tendría un “significado completamente diferente al que tendría si ocurriera en otro país de la Unión Europea”. Sin embargo, pese a esa advertencia, ha estado prácticamente ausente de la campaña en Sajonia-Anhalt y solo hizo su primera aparición unos días antes de la votación. Dos semanas después se celebrarán elecciones en otros dos estados federados. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, las encuestas anticipan un resultado desastroso para la CDU, mientras que en Berlín el partido podría perder la alcaldía, lo que incrementaría la presión interna sobre el liderazgo de Merz y su estrategia frente a AfD.
AfD desafía el “cortafuegos” y proyecta un salto mayor
Desde la posguerra, los grandes partidos alemanes han mantenido un “cortafuegos” para impedir acuerdos con la extrema derecha. En este escenario, AfD podría colocarse como la única fuerza capaz de formar un gobierno coherente en Sajonia-Anhalt, mientras que sus rivales se verían abocados a una alianza inestable entre la Unión Demócrata Cristiana y hasta tres partidos de izquierda. El candidato regional de AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, desestimó esa alternativa al afirmar que “no creemos que ese gobierno vaya a durar mucho tiempo” y que, ante un eventual fracaso de esa coalición, “entonces, la próxima vez conseguiremos el 50 % o el 55 %”.
Tras obtener un 20,8 % de los votos en las elecciones nacionales del año anterior, Alternativa para Alemania ha escalado hasta el 28 % en las encuestas recientes. Al mismo tiempo, dentro del bloque encabezado por la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Social Cristiana, las voces favorables a abandonar el cortafuegos son aún marginales. Merz insiste en rechazar cualquier cooperación con AfD y se ha opuesto también a prohibir legalmente al partido, al señalar que “no se puede prohibir a los 10 millones de votantes de la AfD”. Su posición contrasta con la de figuras como el ministro de Defensa, Boris Pistorius, que defendió la posibilidad de ilegalizar agrupaciones etnonacionalistas de AfD en el este de Alemania.
Un laboratorio para la extrema derecha europea
Si AfD logra una victoria clara en Sajonia-Anhalt, la repercusión desbordará las fronteras alemanas. Sería la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un partido de extrema derecha encabeza un estado federado en Alemania, un país donde la memoria del nazismo condiciona de manera intensa la política contemporánea. Para los 2,1 millones de habitantes del estado, el impacto sería tangible: desde la orientación de la educación y la sanidad hasta la relación con medios públicos como MDR, pasando por el trato cotidiano a la inmigración y a las minorías.
Para el resto de Europa, Sajonia-Anhalt puede convertirse en un laboratorio del poder regional ultraderechista en una de las mayores economías del continente. La evolución de este gobierno, si llega a formarse, marcará la respuesta del Gobierno federal, de los tribunales y de los partidos tradicionales a una fuerza que no deja de ganar apoyo. Con elecciones federales programadas para 2029 y dos citas regionales inminentes, lo que suceda en Magdeburgo será una señal temprana de hasta dónde puede llegar la extrema derecha alemana en los próximos años.