Sábado 3 Octubre 2026
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Venezuela: El retorno de Alejandro Betancourt, el multimillonario investigado que se consolida como bisagra entre Delcy Rodríguez y Trump

Al menos 5 000 millones de dólares en contratos eléctricos y una presunta trama para defraudar 4 850 millones de dólares a través de PDVSA persiguen hoy la figura de Alejandro Betancourt. Aun así, el empresario venezolano de 46 años ha regresado en vuelos privados a Caracas para influir en la reactivación petrolera que encabeza la presidenta Delcy Rodríguez, según registros de vuelo y fuentes políticas consultadas.

El empresario Alejandro Betancourt, investigado por blanqueo, volvió a Caracas para influir en el negocio petrolero.
Alejandro Betancourt, empresario venezolano de 46 años investigado en España y Suiza por presunto blanqueo de capitales y fraude fiscal vinculado a contratos con PDVSA y Derwick Associates, ha regresado a Caracas en vuelos privados para influir en la reactivación petrolera bajo el Gobierno de Delcy Rodríguez. (Foto: alejandro-betancourt.com)
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Vuelos privados, expedientes abiertos y un papel clave en Miraflores

Un avión privado procedente de Palm Beach aterrizó en Caracas el 27 de junio de 2026 con Alejandro Betancourt, su esposa Andreina y otro acompañante, de acuerdo con registros de vuelo revisados por EL PAÍS. Tres días antes, dos terremotos habían dejado más de 6 000 muertos y dañado gravemente la frágil infraestructura del país. El viaje marcó el retorno público de un contratista que, mientras está siendo investigado en España y Suiza por presunto blanqueo de capitales y fraude fiscal ligados a PDVSA y a su firma Derwick Associates, es señalado por varias fuentes en Caracas como asesor informal de Delcy Rodríguez en la reactivación del sector petrolero y, cada vez más, del negocio minero y de la reestructuración de deuda. No existe una confirmación oficial de ese cargo, pero la coincidencia entre sus desplazamientos, las negociaciones energéticas y su creciente control sobre la petrolera privada NABEP refuerza la percepción de que Betancourt ha recuperado un rol central en el poder económico venezolano.

Itinerarios confusos y un vuelo que se esfumó en el papel

Tras ese primer viaje, otro plan de vuelo fechado el 22 de julio de 2026 registra una aeronave privada despegando de Florida hacia el aeropuerto de Maiquetía, con Alejandro Betancourt, su familia y un grupo de emprendedores españoles a bordo. El rastreador FlightAware sitúa el aparato partiendo a las 14.42 y aterrizando a las 17.30, pero dos de los pasajeros listados niegan haber llegado a Venezuela y aseguran que ese día volaron con él de Nueva York a Miami tras la final del Mundial. La documentación del vuelo fue enviada dos veces, con la misma aeronave y tripulación pero con pasajes distintos: en la segunda versión desaparecen Betancourt y sus invitados y solo figuran la financiera finlandesa Laura Hietamies y su esposo, el estadounidense Jacob Hirshman, cofundador del banco digital Erebor, quien ha viajado varias veces este año a Caracas para tender puentes con el sistema financiero de EE UU. Una fuente conocedora del caso considera que el baile de nombres constituye un intento deliberado de disfrazar la llegada del empresario, extremo que Betancourt no ha respondido pese a las consultas enviadas por este medio.

Minería, petróleo y la expansión de un emporio bajo la mirada de Washington

Más allá de las dudas sobre el vuelo del 22 de julio, otro documento muestra que Alejandro Betancourt salió de Venezuela el 30 de julio de 2026 rumbo a un aeropuerto privado de Miami acompañado por los inversores Sean Pi y Henry Heeney, cofundadores de Heeney Capital. Esta firma cerró en mayo de 2026 acuerdos de compra anticipada de producción para proyectos mineros y de oro en Venezuela, en una iniciativa respaldada por la Casa Blanca para impulsar el sector. Paralelamente, el veterano intermediario Harry Sargeant III vendió por 300 millones de dólares su participación minoritaria en NABEP, la segunda mayor petrolera privada del país, tras presiones del Tesoro de EE UU para que se retirara del negocio. Según Bloomberg, el comprador fue una parte cercana a Betancourt, que ya controlaba la mayoría accionarial. En la práctica, el empresario investigado por blanqueo se consolida como uno de los hombres con mayor peso en la producción petrolera y en la minería aurífera venezolana mientras Estados Unidos promueve inversiones en ambos sectores.

De Derwick Associates a Hawkers: el bolichico que sortea tribunales

Aunque en Caracas nunca se ha formalizado una imputación, la trayectoria empresarial de Alejandro Betancourt quedó marcada por su ascenso fulgurante durante el chavismo. Con menos de 30 años fundó Derwick Associates, que obtuvo al menos 11 contratos sin licitación por unos 5 000 millones de dólares para construir plantas termoeléctricas durante la emergencia decretada por Hugo Chávez. Según Transparencia Venezuela, el sobreprecio de esos contratos habría rondado los 2 900 millones de dólares y varias de las plantas no funcionaron como se prometió, contribuyendo a que amplias zonas del país sigan sufriendo cortes eléctricos de varias horas. Posteriormente, Betancourt trasladó su base a España, donde se casó, adquirió propiedades de alto valor y se posicionó detrás de la marca de gafas Hawkers y de varias start-ups, mientras una investigación de la Audiencia Nacional indaga si parte del capital invertido proviene de una presunta red de sobornos a funcionarios de PDVSA por 42 millones de dólares para desviar 4 850 millones mediante operaciones de divisas. Esa causa se nutre de un expediente previo abierto en Suiza por blanqueo de capitales, que a su vez deriva de un caso en Estados Unidos en el que supuestos socios del venezolano ya han sido condenados.

La pieza de Washington entre Delcy Rodríguez y Donald Trump

La relevancia política de Alejandro Betancourt se ha visto reforzada por el reconocimiento público de Mauricio Claver-Carone, hasta hace pocos días emisario informal para Venezuela del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y asesor de la Administración de Donald Trump. Claver-Carone explicó a Reuters que él y otros funcionarios utilizaron al empresario como intermediario porque comprendía el negocio petrolero en ambos países y podía facilitar los contactos entre Washington y el Gobierno de Delcy Rodríguez. Para una fuente diplomática consultada, Betancourt se ha convertido en “una pieza de Estados Unidos” que se ha sabido vender y que es bien recibida por unos interlocutores interesados en asegurar el flujo de crudo y minerales estratégicos más que en la hoja de antecedentes de sus socios. Mientras el cantón de Zúrich levantaba en mayo la orden de extradición desde el Reino Unido y la retención de sus pasaportes —decisión que, según fuentes diplomáticas y políticas, habría contado con el influjo de Estados Unidos—, el llamado bolichico retornaba discretamente a Caracas convertido en actor clave de la nueva arquitectura energética y financiera venezolana. El desenlace de los procesos judiciales abiertos en España y Suiza marcará hasta qué punto ese poder se sostiene o se resquebraja.