El pequeño junto a su padre David Wysopal, un norteamericano de 63 años, fueron encontrados sanos y salvos en Samoa Americana, en Oceanía, tras ser buscados durante 77 días por las autoridades.
Su progenitora Belkis González, afirmó que el pequeño y su padre eran buscados en el mar y puertos de las zonas aledañas a donde se dirigía el velero, hasta que finalmente lograron dar con ellos.
Presuntamente el velero quedó a la deriva por presuntos desperfectos mecánicos que sufrió, lo que originó el percance marítimo.
