Pérez, de 43 años, murió de un aparente infarto, según informaron fuentes cercanas. Había emigrado a Estados Unidos hace dos años en busca de mejores oportunidades para su familia, dejando atrás su tierra natal para forjar un nuevo camino.
El trágico suceso deja a tres hijos en la orfandad, quienes ahora enfrentan el dolor de perder a su padre. Amigos y familiares han expresado su consternación por la inesperada partida de Mario, recordándolo como un hombre trabajador y dedicado a sus seres queridos.
La comunidad nicaragüense en Milwaukee ha iniciado esfuerzos para apoyar a la familia de Pérez, incluyendo la organización de actividades para recaudar fondos con el objetivo de cubrir los gastos funerarios y, posiblemente, repatriar el cuerpo a Nicaragua, cumpliendo así el deseo de muchos migrantes de descansar en su tierra natal.
Este lamentable hecho pone de manifiesto las dificultades y riesgos que enfrentan los nicaragüenses en el extranjero, quienes dejan todo atrás para buscar un futuro mejor, muchas veces lejos de sus seres queridos. La pérdida de Mario José Pérez deja un vacío irreparable en su familia y en la comunidad que lo rodeaba.