A todos nos duele Ecuador, pero a los ecuatorianos, el dolor les atraviesa el alma, una embestida furibunda de la naturaleza les arrebató hijos, padres, familiares, amigos… vidas;La pesadilla que comenzó la noche del 16 de abril con el terremoto de 7,8 aún deambula por las calles y vive agazapada debajo de la tierra temblorosa y resquebrajada, se mete en las grietas de los hogares y se cuela entre las rendijas del silencio.