En el artículo, titulado The Sound Of Hate (El sonido del odio), reveló que la tortura musical era una de las técnicas utilizadas por la CIA en la cárcel de Guantánamo y que la música de Aguilera se convirtió en una de las mayores pesadillas de los presidiarios, que tenían que aguantar sus canciones a todo a volumen y durante horas para que revelaran la verdad sobre su papel en el atentado terrorista contra las Torres Gemelas, en Nueva York y el Pentágono, en el condado de Arlington, Virginia.
“Aguilera parecía haber sido escogida porque se pensaba que la cantante femenina podía ofender a los detenidos islámicos”, dijo Aless Ross, periodista del The New Yorker, al confesar el motivo por el cual supuestamente se usaban los temas de la cantante para torturar a los presos.
Según relató Ross, uno de los que sufrió estos métodos fue Mohammed al-Qahtani, que intentó entrar en Estados Unidos para participar en los atentados. Por ello fue capturado y obligado a estar despierto largas jornadas con la música de Christina Aguilera las 24 horas.
Información: La Prensa.








