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¿A qué juega Liga Primera al exponer a futbolistas y a la afición al coronavirus en los estadios?

Supermercados abarrotados, histeria por falta de alcohol gel, temor a ser contagiados por el coronavirus. Ese es el pan de cada día en Nicaragua desde que el miércoles, 18 de marzo, Rosario Murillo, vicepresidenta del país, anunció que se había confirmado el primer caso de coronavirus en el país.

No obstante, el discurso gubernamental es que nada está pasando en el país, las clases no se han suspendido en ningún nivel y los eventos masivos, como los partidos de futbol, considerados peligrosos por la Organización Mundial de la Salud, OMS, en cuanto al contagio del Covid 19, se seguirán dando con normalidad.

Este jueves, los 10 equipos que conforman Liga Primera, institución que rige el campeonato de Primera División, se reunieron  con el objetivo de tomar una decisión acerca de si iban a continuar o no con el curso del torneo Clausura.

Para sorpresa, 9 de los 10 equipos votaron para seguir jugando con total normalidad y con público en las graderías, y solo el Cacique Diriangén se opuso a esta moción.

Por amplia mayoría, la decisión es que este fin de semana se jugará la jornada 10 del torneo, que es la primera de la segunda vuelta del campeonato, y las puertas estarán abiertas al público.

En primer lugar,  el futbol se está prestando al juego distractor del gobierno en cuanto a desviar la atención de la población sobre el peligro que representa el coronavirus, pero no solo distrae, sino que expone a jugadores, cuerpo técnico y afición al contagio.

Se está haciendo caso omiso al protocolo internacional para prevenir el coronavirus sin ninguna justificación lógica.

Si lo vemos escenario por escenario, los equipos de Liga Primera no generan millones en taquilla como para decir que decidieron seguir jugando porque tendrán grandes pérdidas, tampoco cuentan con patrocinios de ineludible cumplimiento que los obligue a seguir en las canchas, por lo tanto, la única justificación para este comportamiento es que no están conscientes del impacto que esta actitud temeraria representa.

Un solo jugador contagiado en un equipo puede infestar a sus compañeros y a sus contrincantes, ¿están preparados para manejar una situación como esta? No lo creo.

Y no estamos hablando al peso de la lengua, porque en la NBA cuatro jugadores de los Brooklyn, entre ellos Kevin Durant, se contagiaron y podrían haber contagiado a los Lakers, contra los que jugaron.

Sin dudas, Liga Primera está siguiendo el ridículo guión del “coronavirus no nos hará nada”.

Por otro lado, nadie se pierde por cabeza ajena, así que los aficionados también deben ser responsables y aunque les abran las puertas de los estadios de  par en par, deben permanecer en sus casas, porque del cementerio no se retorna.

Artículo de opinión