Garantizar la estructura que requiere un buen santuario, es el objetivo del proyecto que ejecuta el sacerdote de San Francisco de Cuapa, Chontales, Almer Moncada Bravo, en el lugar donde se le apareció la Virgen al vidente Bernardo Martínez. Las instalaciones del techado, terminaron en la última semana de enero.
En el 2020 iniciaron los trabajos para construir el Santuario Diocesano de la Virgen de Cuapa y poco a poco, ha ido avanzando para ofrecer a la feligresía católica mejores condiciones durante sus visitas, principalmente a partir de este próximo 8 de mayo, que se celebra el 43 aniversario de la manifestación de la Virgen a Martínez.

Pese a que durante la celebración del 42 aniversario de la aparición, la feligresía sintió las incomodidades de los trabajos de construcción, el lugar estuvo muy concurrido, al igual que todos los años.
Ya para este próximo mayo, el religioso prevé utilizar la sacristía que les facilitaría el orden, también estará listo el presbiterio y en funciones, la capilla del Santísimo Sacramento.
Un mejor lugar
Con estos avances en la nueva infraestructura del Santuario Diocesano, ya su rector no tendría la necesidad de alquilar una tarima, ni el techo portátil y eso según Moncada Bravo, permitirá mejores condiciones en las celebraciones solemnes como las de cada 8 de mayo.
El religioso asegura que los fieles católicos que año con año llegan a este lugar santo a pagar sus promesas por favores recibidos, tendrán mejores condiciones, por ejemplo; servicios higiénicos y un sistema de agua potable eficiente.
El sacerdote de San Francisco de Cuapa afirmó que no han definido plazo para culminar la obra. “Nosotros no nos hemos puesto plazo porque estamos en dependencia de la caridad, de la ayuda de las personas. Si tenemos fondos continuamos con la obra, si no tenemos fondos paramos la obra, o sea, no nos regimos a tiempos”, añadió.
Moncada Bravo explicó, que la nueva infraestructura que erigen no es para darle un “mejor estatus al Santuario sino, darle un espacio digno al lugar donde se manifestó nuestra madre santísima”. Además, que obispos y sacerdotes tengan la oportunidad de celebrar una homilía sin correr el riesgo accidentes por la tarima que se acondicionaba en el presbiterio cada año.

“Espero que con la nueva infraestructura no ocurran las circunstancias que se dieron años atrás. Todos recordamos cuando se cayó un sacerdote de la tarima y primeramente (Dios) eso no vuelva a suceder, de igual manera, los fieles puedan vivir el espacio litúrgico que se ofrece con la mayor devoción, por eso, insisto mucho en el orden y el sacrificio”, comentó el religioso.
Comercio provoca desorden
Como mucha preocupación comentó el rector del Santuario, que hay un desorden de vendedores que se ubican a la orilla del camino que conduce al lugar de las apariciones y en todo momento, han mostrado desinterés por trabajar de manera ordenada. Muchas veces impiden el acceso al lugar.
“A mí me da mucha vergüenza, porque cuando uno reclama los espacios que le pertenecen a la feligresía, los comerciantes me han sacado a bailar a mi (madre) por la mañana, al mediodía y la noche. El sector de las apariciones no es un lugar de feria y entiendo que ellos (los vendedores) están luchando por sus vidas y por ganarse unos centavitos, pero todo se debe hacer en el marco del respeto y el orden”, llamó el religioso.
Por su lado, la profesora Lesly del Carmen López Martínez, integrante del Consejo Parroquial de Cuapa, dijo, que la ejecución del proyecto ya era una necesidad, porque desde la aparición, no se contaba con la seguridad para guardar, por ejemplo, el Santísimo Sacramento y otros artículos religiosos.
Una vez concluida la obra, se contará con mayor amplitud para alojar a más peregrinos que llegan de diferentes partes del país en los días de más concurrencia (7 y 8 de mayo). Además, considera López Martínez, que es una construcción bastante segura. “Estamos agradecidos por el aporte económico de la feligresía católica”, dijo.
Las autoridades no precisaron el monto de lo invertido hasta ahora porque falta terminarla, pero sólo la estructura del techo del presbiterio, tiene un costo de 130 mil dólares, más 6 mil, que se destinarán para la compra del zinc, sin embargo, los encargados del proyecto, reconocen la donación de cierta cantidad del material para la construcción.




