Desde niña Silgian Hernández Villagra se sintió identificada con el cuidado del mundo natural que la rodeó. Las plantas, las flores y la tierra, son para ella elementos que debemos cuidar y que motivan hoy su trabajo para reciclar.
Hernández Villagra, relata que su infancia la vivió jugando entre flores y plantas ornamentales que su madre sembró y cuidó en el patio de su casa, algo que también considera su principal motivación para convertir cualquier recipiente plástico en un lugar ideal para sembrar también y hacerlas crecer.

Para esta joven, cualquier espacio es bueno para sembrar plantas. Ahora mismo cuida más de 800 de diversas especies, muchas de ellas que no requieren de rayos del sol para sobrevivir y que pueden crecer bajo sombra en el interior de una casa. Explica sí, que hay otra parte que requieren de áreas abiertas donde perciban la luz solar.
“A mí me gustan más las plantas pequeñas, porque ocupan menos espacio, son más bonitas, llaman más la atención. Entre ellas está el cactus, que es miniatura, y no requiere de mucha agua para crecer y multiplicarse”, dice la joven, originaria del municipio de Belén, Rivas.
Lucha contra desperdicios
De acuerdo a Hernández Villagra, además de la siembra y cuido de las plantas, es importante para ella el trabajo de reciclaje. “En un mundo invadido por los envases plásticos, esto es necesario”, señala. Explica que ella trabaja con los envases plásticos de productos domésticos, que luego de ser desechados se convierten en cómodos recipientes para el cultivo de ´plantitas´ ornamentales.
“Aquí hay latas de cervezas, panitas de yogur, de jabón para lavar trastes y hasta cafeteras que ya no servían, acá son todos muy útiles y no están contaminando tiradas en cualquier lado”, apuntó.
Aunque el valor mínimo de una planta –si alguien quiere comprarla– ronda los 50 córdobas, Hernández Villagra, anota que nunca ha puesto a la venta su vivero. “Nunca fue la intención, la idea es cuidar el ambiente, pero es un gusto para mi si alguien viene y quiere llevarse una plantita y hacer lo que hago, a mi me gustaría, es una afición que se podría convertir en un emprendimiento”, dice la joven quien se considera la mamá de sus 800 plantitas.
“Contagia del cariño” a sus vecinos
Las vecinas de Hernández Villagra en Belén también están cultivando plantas ornamentales. “Ha sido muy bueno, se han encariñado con el medio ambiente también, hasta intercambiamos plantas, para ampliar la cantidad de especies que cultivamos”, dice.
Esta joven señala que le dedica más de dos horas diarias, todas las mañanas, al cuidado de sus plantas. La variedad de flores que producen sus plantas han convertido su hogar en un sitio fresco, colorido y con una agradable fragancia.



