El cadáver estaba en avanzado estado de descomposición, lo que hace presumir que llevaba varios días en el sitio.
De acuerdo con versiones locales, Álvarado se ganaba la vida rozando potreros y solía recibir posada de un pastor de la comunidad. Era originario de Altagracia, en la Isla de Ometepe, pero desde hace algún tiempo residía en San Jorge.
Las autoridades policiales y peritos de Medicina Legal llegaron al lugar para realizar las investigaciones correspondientes y determinar las causas de la muerte.
El hallazgo ha causado consternación en la zona, donde Álvarado era conocido por su estilo de vida humilde y trabajador.




