Benavides, conocido por su historial criminal, enfrenta cargos por robo agravado y tenencia de drogas en El Salvador. Además, sobre él pesaba una orden de captura por extorsión agravada, lo que lo convierte en un objetivo de alto perfil para las autoridades salvadoreñas.
La Policía Nacional de Nicaragua, en una operación coordinada, logró capturar al marero en Potosí, una comunidad situada en la frontera sur del país. Tras su detención, Benavides fue entregado a la Policía Nacional Civil de El Salvador en el puesto fronterizo de El Guasaule, cumpliendo con los protocolos de cooperación internacional entre ambas naciones.
Las autoridades nicaragüenses reiteraron su compromiso de colaborar con las fuerzas de seguridad de los países vecinos para combatir el crimen organizado y las pandillas que representan una amenaza para la seguridad regional.
La captura de Benavides es un golpe significativo a la mara MS13, una de las organizaciones criminales más peligrosas de Centroamérica, que ha sembrado el terror en múltiples países de la región.




