Los malos caminos para entrar y salir al departamento de Río San Juan encarecen el costo de la vida en la zona. La dependencia del transporte acuático para el traslado de las mercancías, hacen que los productos de primera necesidad aumenten el precio hasta el doble.
Los productores locales son los más afectados. Viven de vender sus productos fuera de su localidad y lamentan que cada vez, tengan que pagar más en transporte. El departamento lo constituyen seis municipios y lo habitan 135 mil 446 habitantes, que dependen de la actividad productiva de la zona, la ganadería, el comercio, la pesca y el turismo.

El experto en Desarrollo Rural Sostenible, el ingeniero Alejandro Mairena, dice que los inviernos de cada año, destruyen los caminos y vuelven una odisea el ingreso y salida a este departamento. “Son trochas que con las fuertes lluvias se inundan o se hacen pegaderos, lo que imposibilita el paso de bestias de carga y hasta de las mismas personas. Se interrumpe el libre tránsito de camiones de carga y los que logran entrar, lo hacen con grandes dificultades”, explica.
“El aceite por ejemplo, se compra en las comunidades a más 100 córdobas el litro, los tomates llegan a costar hasta 10 córdobas por unidad, los productores no pueden sacar su producción por la situaciones de los caminos y los comerciantes que logran entrar, llegan a comprar los productos a bajos costos y los que siempre salen perdiendo, son los productores locales”, señala.
Otro problema que enfrentan los pobladores de este departamento es la inseguridad ciudadana que se agrava con el abigeato. “Mientras uno lucha con los caminos, pueden asaltarte”, denuncia un poblador. “El problema es que por ser una zona fronteriza, eso facilita el robo de ganado, que son llevados a Costa Rica”, se queja un finquero.
Amenaza ambiental
El avance de la frontera agrícola es otro mal que ha venido afectando a este departamento. Empresas dedicadas a monocultivos como la palma africana, cacao, naranja, la minería artesanal y la ganadería extensiva, han venido deteriorando sus recursos; como el agua.
“Hay poco control sobre la contaminación que generan estas empresas, muchas de sus aguas sucias van a parar al Río San Juan, hay que recordar que los monocultivos usan químicos”, criticó el experto.

La invasión a la Reserva Biológica Indio Maíz es un problema de años en esta zona. El incendio del 2018 dejó a su paso “varias heridas” en el cuerpo verde y los colonos no paran de invadir y saquear sus bosques.




