Cada mes, el centro acopia alrededor de 8.5 toneladas de residuos provenientes de aparatos como refrigeradoras, microondas y televisores. Además, reciclan materiales ferrosos, aluminio, latas, baterías usadas y botellas plásticas, evitando que estos desechos terminen en vertederos o contaminen fuentes de agua.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la transformación de materiales ferrosos en productos útiles, como cocinas, lo que no solo reduce el impacto ambiental, sino que también ofrece una alternativa económica y sostenible para la población. Asimismo, el centro brinda servicios de reparación de electrodomésticos, extendiendo la vida útil de estos productos y reduciendo la generación de desechos.
El impacto social del centro de acopio es significativo. Actualmente, genera empleo directo a 15 familias y de manera indirecta a otras cuatro, contribuyendo al desarrollo económico de la zona. Además, su modelo de negocio ha despertado el interés de instituciones ambientales. Recientemente, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA) realizó una visita de acompañamiento para evaluar y apoyar el impacto ambiental positivo del emprendimiento.
Con un firme compromiso con el medio ambiente y el bienestar de la comunidad, el centro de acopio Castillo se ha convertido en un referente de economía circular en la región, demostrando que el reciclaje puede ser una fuente de oportunidades y transformación social.




