Entre los bienes afectados se encuentran varios motores que eran utilizados para la pesca, una de las principales actividades económicas de la comunidad. Los feligreses y residentes de la zona lamentan la destrucción de la casa pastoral, un espacio clave para el apoyo y el desarrollo de actividades religiosas y comunitarias.
Hasta el momento, no se han reportado heridos, pero las autoridades locales y la iglesia se encuentran evaluando el impacto total del siniestro. Las causas del incendio aún están bajo investigación, mientras que la comunidad se organiza para brindar apoyo a la iglesia y a los afectados por la pérdida de los equipos de pesca.
La casa pastoral de Sixsa Yari era un punto de encuentro espiritual y social para los habitantes de la zona, por lo que su destrucción representa un duro golpe para la comunidad. Se espera que, en los próximos días, se coordinen esfuerzos para la reconstrucción del lugar y la recuperación de las actividades que ahí se desarrollaban.




