Durante el juicio, la fiscalía expuso el dictamen del médico forense como una de las pruebas clave, el cual certificó la existencia de lesiones compatibles con abuso sexual en la menor. Según la acusación, el hecho se produjo cuando el imputado llevó a la niña a realizar compras y posteriormente la atacó en un predio baldío.
El testimonio de una testigo presencial resultó crucial para el veredicto de culpabilidad. La propietaria de un negocio cercano relató ante el tribunal haber escuchado el llanto desesperado de la niña y haber presenciado al acusado agrediéndola dentro del taxi que él conducía.
En un intento por desvirtuar las acusaciones, la madre de la víctima argumentó durante el juicio que el desgarre encontrado en el himen de su hija no era reciente, sino que databa del 20 de diciembre de 2024, y que fue causado por un puntapié accidental propinado por otra niña mientras ambas se bañaban. La mujer defendió la inocencia de su pareja, calificando las acusaciones como un "invento".
Sin embargo, las pruebas presentadas por la fiscalía, incluyendo el dictamen forense y el testimonio de la testigo, fueron consideradas suficientes por el juez para dictar un fallo de culpabilidad.
Tras la lectura del veredicto, la fiscalía solicitó una pena de 25 años de prisión para el ahora declarado culpable, considerando la gravedad del delito y la vulnerabilidad de la víctima. Se espera que la sentencia definitiva sea dictada en los próximos días.
Este caso ha generado gran consternación en la comunidad de Bilwi, poniendo de manifiesto la urgencia de proteger a la infancia y sancionar de manera ejemplar los delitos de violencia sexual contra menores. Las autoridades han reiterado su compromiso de velar por los derechos de los niños y niñas, y de llevar ante la justicia a quienes atenten contra su integridad.




