Según el relato, el acusado aprovechaba su posición de poder en una zona rural del municipio de Waspam para llevar a la niña a predios montañosos bajo engaños, como la excusa de cortar verduras, para someterla a repetidas agresiones sexuales. Tras cada acto de violencia, la amenazaba de muerte si se atrevía a contarle a alguien, incluso a su madre.
El horror no terminó ahí. Como consecuencia de estos abusos, la víctima quedó embarazada dos veces, dando a luz a dos niñas. El agresor, no solo destruyó su infancia y adolescencia, sino que también la mantuvo bajo un control absoluto, chantajeándola con quitarle o matar a sus hijas si intentaba escapar.
En 2023, en un intento de huida, la joven fue encontrada por el hombre, quien la agredió físicamente con un machete, hiriéndole un dedo y la pierna izquierda, y le advirtió: "Si no regresas esta misma noche, te voy a quitar a la niña". El miedo la obligó a regresar, pero el calvario continuó.
En mayo de 2024, en un nuevo intento de escape, el agresor la amenazó con acabar con la vida de su madre, hermanas e hijas si no volvía. Aterrorizada, la víctima cedió, pero finalmente, tras años de silencio y sufrimiento, el caso salió a la luz.
El juicio contra Alaniz Mayorga se está llevando a cabo en el juzgado especializado en violencia de Bilwi, donde se espera que se haga justicia por los atroces crímenes cometidos. Este caso ha conmocionado a la comunidad y pone de manifiesto la urgente necesidad de proteger a los menores y combatir la violencia intrafamiliar.
Tragedia en Chinandega: Madre e hija




