Doña Liboria se vio obligada a abandonar a sus tres hijos luego de sufrir constantes agresiones físicas por parte de su pareja, quien incluso intentó asesinarla. Por temor a perder la vida, huyó hacia el municipio de Rosita, en el Triángulo Minero, donde ha vivido desde entonces.
Gracias al apoyo de Radio La Primerísima, la noche anterior logró establecer comunicación con su hija Aura Sonia Pérez Hernández y uno de sus nietos, quienes residen en el municipio de Matagalpa. Aunque aún no ha logrado hablar con sus otros dos hijos, Reynaldo y Arnulfo Pérez Hernández, se conoció que ellos continúan viviendo en una finca junto a su padre, el hombre que maltrató a Liboria.
Aunque la fecha del reencuentro no está definida, Aura Sonia ya se encuentra coordinando los detalles para que este anhelado momento ocurra lo más pronto posible. La historia de doña Liboria es un testimonio de dolor, resistencia y esperanza.




