Fue Sofía Pozo Castellón, madre de Juan Matute, quien descubrió los cuerpos. A las seis y media de la mañana salió en busca de su hijo, preocupada porque no había regresado a casa para la cena la noche anterior. Al llegar a la vivienda de su sobrino Erick, ubicada a unos 50 metros de la suya, lo encontró sin vida, acostado en la cama.
Juan Matute Castellón fue hallado aún con vida, pero en estado crítico, a la orilla de un palo de naranjo cerca de la casa. De inmediato, los familiares lo trasladaron al centro de salud de Ciudad Antigua, pero falleció antes de llegar.
Los cuerpos de los primos fueron llevados de regreso a la comunidad para ser velados, mientras la Policía Nacional ha iniciado una investigación para determinar las causas del envenenamiento. La comunidad, sumida en el dolor, espera que las autoridades esclarezcan los hechos que han causado gran conmoción entre los vecinos. Don Ramón Matute, padre de una de las víctimas, expresó el profundo pesar que ha embargado a las familias afectadas.




