El henequén (Agave Fourcroydes), conocido también como pita o penca, se sembraba en esos tiempos para extraer de la planta la fibra para producir la cabuya o mecate y elaborar sacos de ese mismo material, además de producir aguardiente y alcohol muy usado en el campo.
Hace unos cinco años atrás, en las áridas tierras de sus parcelas, más de siete mil familias campesinas plantaban henequén en los municipios de San Lucas, Somoto, Yalagüina, Telpaneca y Totogalpa, zonas del departamento de Madriz, y en los municipios de Ocotal, Mozonte, Santa María de Ococona, Dipilto y Murra, zonas del departamento de Nueva Segovia, pero ahora ya no se ven los plantíos.
El campesino José Adolfo Miranda, de la comunidad Los Canales del municipio indígena de San Lucas, en Madriz, explicó que dejó de sembrarse, porque ya no se logra comercializar. “Una familia cultivaba entre cuatro a seis manzanas de tierra, pero empezó a faltar financiamiento. La remató, la llegada de sacos y cabuyas de nylon que fue desplazando la demanda de nuestro producto”, puntualizó.
“En tiempos del gobierno de Enrique Bolaños se financió la construcción de una casa para que ahí se procesara el henequén con la instalación de una máquina desfibradora para extraer la fibra y producir cabuya, mecate y sacos y hasta extraer aguardiente y alcohol”, recordó Delvis Vásquez, también del municipio de San Lucas.




