Desde Octubre del 2021 hasta marzo del 2022, unos once nicaragüenses originarios de los departamentos de Estelí, Madriz y Nueva Segovia fallecieron en diferentes circunstancias en Estados Unidos, España, México y El Salvador. Todos habían viajado en busca de trabajo para ayudar a las familias que dejaban en Nicaragua. Sin embargo, en esos países dieron su último suspiro.
Los once segovianos fallecidos en el exterior tenían un hilo común, trabajar y dar lo mejor de ellos para que sus familiares tuvieran mejores condiciones económicas. Algunos pensaban en sus hijos, otros en sus padres, todos soñaban con triunfar y que esos frutos se reflejaran en ese núcleo familiar que quedaba atrás pero que llevaban en su corazón.
Estas experiencias, que fueron recopilados con aporte de sus parientes cercanos y amistades, así como el reporte de medios digitales, reflejan la dura realidad de los nicaragüenses que deciden emigrar en busca de mejores oportunidades de vida y de trabajo para responder a las necesidades de hacer frente a la pobreza en el seno de sus hogares, pero al final sus miembros terminan sufriendo las tragedias que enlutan y llenan de dolor a esas humildes familias.
Vieynin Raquel Rayo Cardoza, víctima de femicidio en EE.UU
El 13 de octubre del 2021, muere en un hospital de Miami, Vieynin Raquel Rayo Cardoza, tras varios días de batallar por su vida al ser víctima de la violencia de su pareja.
A tres meses de haber llegado junto a su esposo a Miami, Estados Unidos, la joven Vieynin Raquel de 29 años, originaria de la comunidad de San Francisco del municipio de La Trinidad, en Estelí, era asesinada a manos de quien en vida fuera su cónyuge, el ciudadano cubano Silvio Miguel Castillo Prieto, dejando en la orfandad a tres hijos por quienes se había ido buscando un mejor futuro a Norteamérica, así lo reportaron a diferentes medios sus familiares.
Después de un gran esfuerzo recaudando fondos para repatriar el cadáver, el 10 de noviembre del año pasado la familia de la joven logró sepultar sus restos en el cementerio del poblado de La Trinidad, en Estelí. Según sus familiares, Vieynin Raquel sufría violencia por parte del cubano Silvio Miguel, por lo que había decidido separarse de él, pero el supuesto femicida logró localizarla, la apuñaló en múltiples ocasiones y la atropelló para matarla. Actualmente el criminal enfrenta un proceso judicial en un juzgado de Miami, Estados Unidos, donde podría recibir una pena de cadena perpetua.
Misael Centeno Martínez, asesinado en zona rural de España
El 27 de noviembre del 2021, el nicaragüense Misael Centeno Martínez había desaparecido y tres días después fue encontrado muerto en un río de una región de España.
Los familiares de Centeno Martínez, de 31 años, tuvieron que recurrir a la solidaridad para repatriar el cadáver del compatriota que en un inicio había sido reportado como desaparecido, pero luego su cadáver fue encontrado. La víctima era originaria de la comunidad de Coloma del municipio indígena de San Lucas, en Madriz, de donde había viajado para buscar mejores condiciones de vida en España, pero al final lo que encontró fue la muerte.
En esa ocasión, la familia confirmó que Misael Centeno, quien fue apicultor en San Lucas, estuvo implicado en una pelea en un bar del municipio español de Valle de Carranza, de donde fue sacado a la fuerza por varios hombres y días después encontrado muerto en las aguas de un río a la altura de Ramales, “la búsqueda culminó cuando se halló un cadáver a tres kilómetros del lugar en el que había ocurrido el altercado. Los forenses practicaron la autopsia y confirmaron que era el cuerpo de Misael Centeno”, dijeron los rescatistas de esa zona a medios españoles.
En su momento las autoridades de ese país confirmaron que Misael había sido asesinado y que su muerte no fue accidental ya que su cuerpo había sido tirado al río ya muerto o estando inconsciente. La causa de su muerte sigue abierta.
Johny Salinas, murió de leucemia en EE.UU
El 28 de noviembre del 2021, Johny Salinas falleció de enfermedades que no sabía que padecía. Tenía pocos días de haber llegado a los EE.UU tras un mes de batallar para llegar de manera irregular a ese país.
En enero de este año, familiares de Johny Salinas, de 19 años, lograron traer a Nicaragua el cadáver del joven que lamentablemente falleciera tras sufrir una agresiva enfermedad. Fue necesario realizar una intensa campaña para lograr completar los 15 mil dólares que se necesitaban para repatriar el cuerpo y ser sepultado en su tierra natal en la comunidad El Bosque de Teotecacinte, en el municipio de Jalapa, zona del departamento de Nueva Segovia.
Walkiria Benavides, prima de Johny, dijo en esa ocasión que él salió el 13 de noviembre del 2021, de las oficinas de inmigración de los Estados Unidos, donde estuvo retenido por siete días, logró trabajar unos pocos días pero sufrió un desmayo que obligó a su inmediata hospitalización en el estado de Texas, donde vivía su hermano Sergio Salinas. Poco después se le diagnosticó una infección pulmonar y una leucemia severa lo cual tomó por sorpresa al joven y toda su familia. La gravedad de la enfermedad fue tal que tan solo a una semana de estar en el hospital, Jhony lamentablemente falleció.
Elvin Francisco Corea Meléndez, falleció de un infarto en Washington
El 01 de Enero de este año, un infarto acabó con la vida de un ciudadano nicaragüense en los Estados Unidos
Elvin Francisco Corea Meléndez, de 45 años, conocido cariñosamente como “El Menudo”, llevaba diez años viviendo y trabajando en el estado de Washington, Estados Unidos, cuando un infarto fulminante lo sorprendió en plena labor de limpieza en un museo y acabó con su vida. Sus familiares recurrieron entonces a la solidaridad de los nicaragüenses para repatriar su cuerpo hasta su lugar de origen en el barrio Hermanos Zamora de la ciudad de Ocotal, cabecera del departamento de Nueva Segovia.
Cuando se dieron los hechos, don Julio Corea, padre de Elvin Francisco, dijo a medios locales que el primero de enero de este año recibió una llamada de la esposa de su hijo dándole la trágica noticia y que necesitaban recaudar unos 20 mil dólares para traer el cuerpo a Nicaragua. De inmediato se hizo un llamado a la solidaridad de los pobladores de Ocotal y con colectas en alcancías y con la apertura en cuentas bancarias logrando cumplir con la meta que permitió traer los restos del infortunado nicaragüense.
Marvin Ariel Altamirano Herrera, asesinado en México
A mediados del mes de enero, este compatriota nica murió en un fuego cruzado de grupos armados en México.
El viaje que significaría alcanzar el sueño americano terminó en tragedia para el nicaragüense Marvin Ariel Altamirano Herrera, de 35 años, originario del municipio de Quilalí, zona de Nueva Segovia, cuando fue víctima de un disparo de una bala perdida que alcanzó su cabeza durante el enfrentamiento entre sí de bandas delincuenciales armadas.
La tragedia para el nicaragüense inició cuando el coyote que lo trasladaría del otro lado de México a los Estados Unidos le robó sus pertenencias, lo dejó sin su dinero y lo abandonó en la región mexicana de Monterrey, donde después sería víctima de homicidio por grupos de delincuentes. Benjamín Altamirano Alaniz, padre de Marvin Ariel, indicó que para repatriar su cuerpo necesitaron recaudar más de seis mil dólares.
Pedro Joaquín Mercado, un cáncer cerebral arrebató su vida
El 25 de enero, se apagaba la vida de Pedro Joaquín Mercado, un cáncer cerebral lo atacó sin piedad y murió en Estados Unidos.
Gracias a la solidaridad de la ciudadanía segoviana, familiares lograron repatriar el pasado 20 de febrero, el cuerpo de Pedro Joaquín de 28 años, quien lamentablemente falleciera de un cáncer cerebral agresivo en un centro hospitalario de Wisconsin, Estados Unidos. El joven era originario de la comunidad El Coyol, municipio de El Jícaro.
Todo hace indicar que la familia desconocía el diagnóstico y la muerte del nicaragüense fue un golpe duro de asimilar. Pedro Joaquín había llegado el 28 de marzo del 2021 a los Estados Unidos con anhelos de mejorar su calidad de vida, pero la muerte le arrebató sus planes.
Juan María Florián Vallecillo, perece en accidente de tránsito
El 12 de febrero fue arrollado por un pesado camión Juan María Florián Vallecillo cuando cruzaba una avenida en El Salvador.
La familia del joven Juan María, logró repatriar su cuerpo, luego de morir en un accidente de tránsito que ocurrió en una avenida de la ciudad de Sociedad, departamento de Morazán, El Salvador, donde el responsable de la tragedia huyó dejando agonizante al compatriota nica. Florián Vallecillo, era originario de la comunidad El Jocote del municipio de Palacagüina, en Madriz.
Juana Florián, hermana del fallecido, dijo que su hermano había partido desde hace 10 meses a El Salvador en busca de mejores oportunidades de vida y de trabajo para sacar adelante a sus parientes quienes son de escasos recursos económicos, porque la mayoría están en el desempleo, “mi hermano ya estaba trabajando en el área de construcción, pero al parecer salió hacer sus compras para la alimentación de la semana y le ocurrió la tragedia de morir en ese accidente”, explicó en su momento.
Luis Imar Vargas García, infarto ciega su vida
El 16 de febrero Luis Imar Vargas García, de 47 años, muere de un infarto. Tenía seis meses de haber llegado a los Estados Unidos.
Luis Imar tenía la ilusión de construir una casa para su familia. Ahí crecerían sus tres hijos: un niño de 5 años, una niña de 10 y un adolescente de 17. “Trabajaba con ahínco y ya se veían los resultados”, expresó una de sus hermanas que vive en Nueva Jersey, Estados Unidos.
Tras el fallecimiento de Vargas García la familia impulsó una colecta y logró que el cuerpo llegara la noche del sábado 26 de febrero a su tierra natal de la ciudad de Jalapa.
Sus familiares pudieron darle la última despedida en la vivienda de una de sus hermanas, siendo posteriormente sepultado en el cementerio municipal de Jalapa. Doña Rosa Emilia García, madre del nicaragüense, había expresado que su deseo era volver a ver su hijo por última vez en su tierra natal, para darle cristiana sepultura.
Santos Odilia Centeno Cruz, larga agonía tras accidente de tránsito
A pocos días de haber recibido su primer pago por laborar en una fábrica de los Estados Unidos, la joven Santos Odilia Centeno Cruz, de 29 años, falleció el 18 de febrero en el Estado de Illinois, después de sufrir un accidente vehicular en compañía de unos amigos.
El accidente se originó a inicios de enero de este año. La nicaragüense era originaria de la comunidad Las Palmeras del municipio de Jalapa.
Darwin Morán Murillo, nicaragüense radicado en Estados Unidos, detalló en su momento que el 6 de enero se registró un accidente de tránsito en el que se vio involucrada Santos Odilia, pero como no tenía familia en ese país él decidió brindarle su apoyo, llevándola a su vivienda y a las citas médicas que necesitó luego del accidente.
“A Santos Odilia ya le habían dado de alta pero un día me dijo que se le hacía difícil respirar, por lo que volvimos al hospital”, dijo a medios segovianos Darwin Morán Murillo a los familiares de la joven. Santos Odilia había salido de Nicaragua un 14 de octubre del 2021 y el día del accidente acababa de recibir su primer pago de una fábrica en la que había comenzado a laborar.
La señora Mercedes Cruz Talavera, madre de la ahora fallecida, manifestó en esos días que Santos Odilia era la primera de sus tres hijas y que ésta procreó a dos menores, un niño de 4 y una niña de 10 años. “Duró 42 días después del accidente, la habían operado, le habían sacado un riñón y tenía problemas en el hígado. Agradezco a las personas que nos apoyaron a repatriar su cuerpo, eso nos permitió volverla a verla y despedirla, aunque sea ya muerta”, expresó doña Mercedes Cruz.
Noelia Garmendia Talavera, no pudo vencer al cáncer
Otro caso que consternó a los nicaragüense es el de la señora Noelia Garmendia Talavera, quien salió hace cuatro años de Nicaragua con rumbo a España y desde entonces había estado trabajando en el cuido de personas mayores, pero hace tres meses fue diagnosticada con cáncer, enfermedad que le arrebató la vida sin poder regresar a su tierra natal.
Ahora sus familiares luchan por repatriar su cuerpo al país mediante una colecta. La familia Garmendia tiene como meta recaudar siete mil euros que es el monto requerido para el proceso de repatriación.
A finales del año pasado, Noelia Garmendia, quien es originaria de la comunidad de Pasmata del municipio de Jalapa, comenzó a sentir algunos síntomas extraños en su cuerpo y luego de varios exámenes realizados le diagnosticaron cáncer en los ovarios.
Tras la desafortunada noticia, sus familiares iniciaron una colecta para traerla de regreso. No obstante, la nicaragüense no pudo resistir la enfermedad, por lo que lamentablemente no hubo reencuentro familiar.
Neyling Rizo Gutiérrez, ahogada en el río Bravo
La más reciente de las muertes de nicaragüenses en el exterior es la joven esteliana Neyling Rizo Gutiérrez.
Medios independientes dieron a conocer su deceso el día miércoles 9 de marzo. Como tantos compatriotas se enrumbó de manera ilegal a Estados Unidos, pero el potente río Bravo le impidió cruzar la frontera y lamentablemente perdió la vida.
Según medios mexicanos, la nicaragüense murió al ser arrastrada por las fuertes corrientes de agua que se arreciaron cuando al parecer abrieron las represas por lo que el caudal suele ser más fuerte que lo normal.
Ahora su familia debe enfrentar el doloroso proceso de repatriar su cuerpo a su ciudad natal de Estelí.
Juan Pablo Lumbi Herrera, permanece abandonado en México tras experimentar problemas mentales
Juan Pablo Lumbi Herrera, de 39 años, salió el 10 de febrero de este año de su casa en la comunidad de Santa Ana del municipio de Murra, con la finalidad de trabajar en tierras norteamericanas y obtener recursos económicos para ayudar a su familia en casa. Sin embargo, sufrió una descompensación que le causó trastornos mentales y por ahora está desaparecido en México, después que por esa causa fuera abandonado por el coyote que lo transportaría hacia los Estados Unidos.
Yamileth Lumbi, sobrina de don Juan Pablo, comentó a un medio de comunicación regional en Estelí, que el coyote que llevaba a su tío les dijo que el 20 de febrero, antes de llegar a la frontera con Estados Unidos, exactamente en Ciudad Juárez, presentó una descompensación mental, por lo que tuvo que ser bajado del furgón donde viajaban para evitar que fuesen descubiertos.
Después el coyote les contó que habría regresado más tarde para buscar a don Juan Pablo, pero que este se mostraba agresivo, por lo que optó por abandonarlo nuevamente en el lugar. El coyote les cobró la suma de 4,500 dólares, pese a que no cumplió con el traslado a Estados Unidos, por miedo de que el nicaragüense le hiciera daño por la supuesta descompensación mental.
Lumbi Herrera es padre de tres menores de edad. Por su parte, su sobrina hizo el llamado a la población y autoridades mexicanas y nicaragüenses a ayudar para encontrar a su pariente.
“Hoy hace más de 24 días que salió de acá, iba a hacia Estados Unidos, dicen que se enloqueció cuando lo llevaban en el furgón y cuando no lo aguantaron lo tuvieron que sacar. Que nos ayuden, que si las autoridades mexicanas lo encuentran lo deporten para Nicaragua. Su esposa está preocupada por la vida de él y por la gran deuda que dejó”, relató Yamileth al medio radial, ABC Stereo.
La solidaridad florece con el sufrimiento de los compatriotas en el exterior
Siete compatriotas nicaragüenses que estaban en manos de bandas del crimen organizado en el estado de Tabasco, México, las que pedían grandes sumas de dinero para dejarlos en libertad, lograron regresar algunos a nuestro país y otros continuaron su travesía hacia los Estados Unidos, después que sus familiares pagaran por sus rescates.
Sus parientes tuvieron que pagar fuertes cantidades de dinero que exigieron los secuestradores, pero ese enorme sacrificio les permitió a los familiares volver a ver con vida a los siete secuestrados nicaragüenses.
Jennifer Casco González, hermana de Johnston Amílcar Casco González, uno de los que habían sido secuestrados, contó que su hermano emprendió su viaje desde Matiguás, Matagalpa a los Estados Unidos, para apoyar a su mamá que padece lupus eritematoso con la compra de medicinas. Sin embargo, la vida de su familiar corrió gran riesgo al ser secuestrado.
Jennifer junto a los otros familiares afectados iniciaron una colecta para recaudar siete mil dólares que exigían la banda de secuestradores para liberar a los siete jóvenes.



