El crimen, motivado por una venganza, ocurrió el 12 de julio en la comarca El Guapinolón, en Murra, Nueva Segovia.
Madre e hija se dirigían aquella fatídica mañana a un punto minero con la esperanza de lavar arena y encontrar oro para sostenerse económicamente. Sin embargo, a pocos metros del río Poteca, fueron interceptadas por Rogelio, quien, enfurecido por una disputa de dinero con Guadalupe, la atacó brutalmente con un machete. En un acto aún más cruel, ordenó a su hijo que asesinara a la niña de 12 años.
Las víctimas fueron encontradas destrozadas a machetazos, sus cuerpos ensangrentados yacían junto al río, mientras que los agresores huyeron del lugar. El 24 de julio, ambos fueron detenidos, y los machetes, aún manchados de sangre, fueron incautados por las autoridades.
El tribunal, tras un juicio que reveló la crueldad del crimen, dictó la máxima condena para Rogelio y su hijo, quienes ahora enfrentarán doble cadena perpetua por el salvaje asesinato de Guadalupe y Enma.




