Hernández aseguró que su presencia en el lugar de los hechos se debió únicamente a motivos de salud. Explicó que se encontraba acompañado por su sobrino, quien lo llevaba a ver a un sobador debido a lesiones en sus costillas. "Mi sobrino me andaba manejado porque ando tres costillas golpeadas", afirmó el vendedor, destacando que el viaje no tenía ninguna relación con las falsas acusaciones de secuestro.
Además, admitió que, aunque cometió el error de intentar ocultarse de las autoridades de tránsito —ya que viajaban sin cascos y sin todos los documentos necesarios para la motocicleta—, en ningún momento cometió ningún acto ilegal relacionado con un secuestro.
Repercusión en su familia
Lo que más afecta a Jobany, según su testimonio, es el impacto que estas acusaciones han tenido en su familia, especialmente en sus hijas. "Se pusieron a llorar cuando se enteraron", dijo entre lágrimas, manifestando su preocupación por el daño emocional causado a sus seres queridos.
Con el objetivo de limpiar su nombre y esclarecer la situación, Hernández acudió a las autoridades locales para exponer su caso ante la Policía Nacional, confiando en que la verdad salga a la luz y que pueda volver a su vida normal como vendedor en el parque central de Matagalpa.
Las autoridades aún no han emitido una declaración oficial sobre la investigación, pero Hernández espera que su versión sea considerada y que las falsas acusaciones no sigan afectando su reputación y bienestar familiar.




