Martes 13 Octubre 2026
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Se cayó de un árbol cuando tenía 14 años mientras su madre cortaba café, ahora está parapléjico

Una travesura de chiquillo transformó por completo la vida del joven Douglas Missael. Subirse a un árbol a cortar naranjas era normal para él, pero esa tarde el destinó jugó en su contra. Cayó del árbol y se lastimó la columna. Han pasado cinco años de ese accidente y ahora su vida está limitada a una cama . 

Se cayó de un árbol cuando tenía 14 años mientras su madre cortaba café, ahora está parapléjico
El deterioro de la de Douglas Missael Cano lo agobia y sumado a su situación económica se le dificulta medicarse.
Matagalpa

Acostado en la cama de su sencilla y humilde vivienda, sin mucho por hacer, es el dilema que vive cada día, desde hace cinco años, Douglas Missael Cano, oriundo de San Ramón, municipio de Matagalpa. A sus 19 años no existe más el fútbol, o salir a jugar con sus amigos, su vida le cambió rotundamente desde aquel fatídico accidente.

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Tenía en ese entonces 14 años, andaba con su mamá, Miriam Cano, trabajando en los cortes  de café y a la hora del almuerzo decidió subirse a un árbol a cortar naranjas con tan mala suerte que cayó del árbol y recibió el impacto del golpe en su columna.

No fue hasta después de cinco horas que recibió atención médica, ya que la finca cafetalera quedaba muy lejos de un centro asistencial, y cuando por fin logró valoración por especialistas, recibió la noticia que quedaría parapléjico para toda su vida.

Sueños rotos, pero se refugia en su fe

A Douglas, como a muchos adolescentes, le apasionaba el fútbol, salir con sus amigos, jugar en la calle, pero ahora sus días se convirtieron en una amarga rutina. Sus días se pasan observando el techo de su casa o la sala. En otros momentos está sentado en su silla de rueda veindo la calle o programas en una televisión en blanco y negro, que además es prestada.

Con los años que lleva postrado en su cama, él ha tenido que adaptarse a su nueva vida, pero dice ser ahora un hombre de fe, mantiene viva la esperanza que algún día pueda volver a caminar, aunque los doctores le comentaron que ellos no pueden hacer nada más por él.

“Yo todos los días le pido a Dios me de fuerzas para seguir luchando porque no es nada fácil estar así. Hay cosas que ya no voy hacer porque no puedo moverme, no puedo estudiar, yo jugaba fútbol con todos mis amigos del barrio, antes me visitaban pero ahora ya no”, lamentó Douglas.

Complicaciones de salud por grandes úlceras

Pasar gran parte del tiempo en cama o sentado todo el día, le ha provocado grandes úlceras que dificultan su diario vivir. Douglas enfrenta, además, otras complicaciones, sumado a su necesidad económica para tratar sus padecimientos.

“He venido presentando varias enfermedades, pero ahora que estoy así se me presentan dolores en la columna, en las costillas, úlceras y me tengo que estar cambiando sondas solito, tuve que aprender para ayudar a mi familia. Lo más difícil son las úlceras y los gastos que origina. Las gasas se botan, pero yo tengo que lavarlas porque no tenemos dinero para comprarlas”, refirió Douglas. 

Carencias y otras dificultades  

La familia de este joven hace lo posible por atenderlo, pero se enfrentan con un fuerte enemigo: la pobreza. Su hermana, Lesbia Cano y su mamá, Miriam Cano, son las que se encargan de cuidarlo, curarlo, y darle el apoyo moral que requiere Douglas. Sin embargo, las necesidades son muchas.

“La atención de mi hermano es muy difícil porque usted sabe que hay que estar atento para estarle dando vuelta para que no le salgan úlceras. Esos son los primeros pasos del día y noche. El cuido de él es más que un bebé. Hay que alimentarlo bien, cuidarlo, hay que pasarlo de la cama a la silla de ruedas, limpiarle las úlceras, es un cuidado muy especial”, comentó Lesbia.

El costo del cuido de Douglas es considerable, pero la familia del joven realiza lo necesario para atenderlo conforme a lo que pueden, ya que el único ingreso del hogar es la venta de tortillas que doña Miriam tiene en su casa.

“En el desayuno él necesita alimentarse con frutas, porque no se le puede estar dando arroz y frijoles todos los días, aunque es lo que él come. Se usan gasas, jabón líquido, guantes para la limpieza de él por la mañana, eso se hace diario desde hace cinco años y es para toda su vida”, dice Lesbia con un hondo suspiro de preocupación.

Solidaridad para seguir adelante

La familia ha solicitado la solidaridad de la población para poder sufragar parte de los gastos que requiere el cuido de Douglas. 

Lesbia señala que su hermano necesita subir de peso y solicita apoyo con la alimentación, gasas, guantes, jabón, leche Ensure entre otras necesidades.

“Yo me he sentido mal, la pasamos difícil, nadie quiere estar en su situación, solo él entiende su dolor, su dificultad, pero hacemos lo mejor para que se sienta tranquilo cada día. Para el aseo de su espacio necesitamos detergente, cloro, jabón, esa leche especial para que suba de peso. Él se aburre, no tiene televisor y uno que hay ahí, no sirve y es prestado”, explicó.

El joven y su familia habitan en el barrio Carlos Núñez atrás de la iglesia Bautista Bethel en San Ramón, su número de contacto es el 8911-9060.