Tras la apelación, se mantuvieron las penas: 30 años de prisión para Orozco, quien conducía el autobús al momento del siniestro, y 27 años para Chavarría, propietario del vehículo. Ambos fueron declarados culpables luego de que se comprobara en el juicio que consumieron bebidas alcohólicas la noche anterior al fatal accidente y, pese a ello, decidieron trabajar.
Los sentenciados aún tienen la posibilidad de recurrir a un último recurso legal: la casación ante la Corte Suprema de Justicia, donde podrían buscar una revisión del fallo.
El lamentable hecho dejó una profunda huella en las familias de las víctimas y la comunidad, marcando una de las tragedias viales más graves en el país. Las autoridades recordaron la importancia de garantizar condiciones óptimas de seguridad y responsabilidad para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.




