El día del crimen, Leiva abordó a Soza mientras se dirigía a un rezo, ofreciéndole flores que ella pensó utilizar para decorar el lugar. Con engaños, la llevó al auditorio del preescolar Jardín Infantil, donde trabajaba como vigilante. Intentó violarla.
Ante la resistencia de Soza, Leiva la golpeó en la cabeza y la apretó del cuello hasta dejarla inconsciente. Luego, envolvió su cuerpo en cartones y plásticos, llevándola a un predio de una arrocera donde aún con vida le prendió fuego con gasolina.
La jueza Aleyda Irías, del Juzgado Segundo Especializado en Violencia, de Managua, le impuso los delitos de Violación en grado de tentativa y asesinado agravado. La condena será dada a conocer en 15 días.




