Un testigo relató que el joven no sabía nadar y se separó del grupo de familiares y amigos con los que llegó al salto La Esperanza, una cascada cercana al río.
Cuando sus acompañantes se dieron cuenta de su ausencia lo buscaron en la zona y lo encontraron sumergido en una poza. Aunque intentaron reanimarlo con respiración boca a boca, ya no presentaba signos vitales.
Sus familiares lloran la pérdida y lo recordarán como un joven dinámico y servicial.




