De acuerdo con las pruebas presentadas durante el juicio, Bellorín llegó al centro después de las seis de la tarde para entregar un informe laboral. Alrededor de dos horas más tarde, sostuvo una discusión con González, la cual escaló hasta un forcejeo que terminó con el disparo mortal contra el veterinario.
Minutos después, González fue detenido por la Policía Nacional en estado de ebriedad. Bellorín tenía cerca de diez años de trabajar en el laboratorio del IPSA y era reconocido por su compromiso profesional.
La sentencia fue dictada por el juez Bernardo Morales Mairena, del Juzgado de Distrito Penal de Juicio de Matagalpa, quien estableció la responsabilidad penal de González y fijó la condena de 12 años de prisión.




