Según la acusación fiscal, Palacios —estudiante universitaria de Administración de Empresas— habría aprovechado la confianza depositada por su jefa, Rosa Iveth Treminio Aguirre, para acceder al sistema interno de la compañía y al libro de arqueo diario. Entre abril de 2024 y abril de 2025, presuntamente realizó 77 transferencias en dólares utilizando cuentas bancarias de al menos 18 personas.
La Fiscalía sostiene que Arelis convencía a estas personas de prestarle sus cuentas bancarias con el argumento de que la suya se encontraba bloqueada. Luego, según la acusación, recibía el dinero en efectivo directamente de los titulares de las cuentas después de que estos confirmaban el ingreso de los fondos.
Por su parte, el abogado defensor Harry Valle cuestionó la solidez de las pruebas en su contra. Alegó que resulta inverosímil que una empleada pudiera realizar 77 transacciones sin ser detectada en una empresa donde —afirmó— cada cajero es sometido a arqueos diarios.
Valle también indicó que su defendida no contaba con un usuario ni código individual para operar el sistema de remesas, sino que utilizaba el de su jefa, lo que, según él, deja abierta la posibilidad de que los movimientos hayan sido realizados por otra persona. Asimismo, denunció que la empleadora habría propuesto cerrar el caso a cambio de un pago inicial de cinco mil dólares, más cuotas mensuales de mil quinientos dólares, trato que fue rechazado por la defensa.
El juicio continúa esta semana y se espera que sean presentadas pruebas documentales, testigos y peritajes que aporten mayor claridad sobre los hechos. Mientras tanto, Arelis Palacios se mantiene bajo medidas cautelares en espera de la resolución judicial.




