De acuerdo con la acusación fiscal, Vargas habitaba en una de las habitaciones que la víctima alquilaba en su vivienda. La madrugada del 11 de febrero ingresó a la habitación de la mujer con la aparente intención de robar, pero al ser sorprendido la atacó con alevosía y saña, propinándole dos cuchilladas y múltiples golpes que le fracturaron la nariz.
Tras cometer el crimen, el acusado huyó hacia Costa Rica, donde permaneció oculto por cuatro meses, hasta ser detenido y entregado a las autoridades nicaragüenses.
En audiencia, Vargas confesó su responsabilidad en el asesinato, mientras la Fiscalía solicitó al juez imponerle una condena de 25 años de prisión.




