El incidente ocurrió cuando un nudo de agua hizo que la embarcación saltara violentamente. El casco no resistió el impacto y se quebró, lanzando a todos al agua. Aunque la mayoría de los pasajeros logró llegar a la orilla con ayuda de comunitarios y otros viajeros, el pequeño Joan Axel Prado, de 7 años, desapareció bajo las aguas.
Eveling, la madre del menor, fue una de las personas que lucharon desesperadamente por salvarlo. “¡Mi hijo! ¡Joan!”, gritaba mientras intentaba aferrarse al niño, quien fue arrancado de sus brazos por la fuerza de la corriente, según relataron testigos.
Los pasajeros, en su mayoría jornaleros que se dirigían a trabajos de corte de café, describieron momentos de pánico y desesperación. “El bote tembló y luego todo fue agua y gritos. Fue como si el río nos tragara”, narró uno de los sobrevivientes.
Las autoridades locales y habitantes de la zona trabajan en la búsqueda del pequeño Joan, recorriendo el río Coco con la esperanza de encontrarlo. Sin embargo, las profundas y traicioneras aguas del río dificultan las labores de rescate.
Este suceso resalta la necesidad de medidas de seguridad más estrictas en las embarcaciones que cruzan los ríos de la región, especialmente durante temporadas de crecientes. Mientras tanto, Eveling y su comunidad mantienen viva la esperanza de un milagro en medio de esta tragedia.
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