Miembros de esta agrupación feminista manifiestaron que apesar que se continúan registrando femicidios y abusos en contra de las mujeres, no hay estadísticas fiables sobre estos casos de violencia de género, porque desde hace tres años el estado no presenta informes sobre ese tema. Sin embargo, no significa que hayan disminuido, “por el contrario podemos decir que ha incrementado. Ahora tenemos más acceso a publicar a través de las redes sociales, también conocemos más casos no sólo los relevantes y ahora llegamos hasta los lugares más difíciles, por lo que sí podemos decir que lamentablemente ha habido un incremento de la violencia hacia las mujeres”, argumentó Itzá Aráuz, abogada de CEAMUJER.
Esto también es ratificado por la organización “Católicas por el derecho a decidir” que registra del primero de enero al 25 de noviembre del 2021, al menos 66 mujeres y niñas víctimas de femicidio.
Para CEAMUJER una de las formas de prevenir la muertes de otras mujeres es la capacitación y el empoderamiento de las mismas. El romper ciclos de violencia definitivamente pueden salvarles la vida.
Es por ello, que durante este último semestre han capacitado a grupos comunitarios de los municipios de El Cuá, Santa María de Pantasma y en la cabecera departamental, Jinotega.
La unidad da fortaleza
Juan Ángel Estrada, es delegado de la palabra por parte de la iglesia católica y ha decidido unirse a las mujeres de Santa Clara, su comunidad, para luchar contra la violencia de género. “No todos los hombres somos machistas pero sí una gran mayoría lo es. Hoy en día es importante que como pueblo en general, nos demos cuenta que debemos respetar a nuestras mujeres que son nuestras esposas, hermanas, madres, hijas y nietas”, expresó.
El líder comunitario también denuncia “en mi comunidad hay casos de violación y nos hemos quedado callados porque no ha habido quien nos apoye, pero ahora vamos a organizarnos y denunciar estos casos”, enfatizó el líder de la comunidad de Santa Clara, municipio de Jinotega.
Salvadora de Jesús Centeno del barrio la Curva de Jinotega, también es de las que cree que hay que unirse para detener la violencia intrafamiliar. “Creo que haciendo más campañas desde los medios de comunicación, la policía, el gobierno, entre vecinos y cooperando a denunciar los actos de violencia esto puede cambiar”, aseguró.
Impunidad y retardación de justicia
En Jinotega, como en el resto de Nicaragua, son constantes los abusos a mujeres, muchas de ellas menores de edad.
Tal como lo afirmó Itzá Arauz, abogada de CEAMUJER, las redes sociales y medios digitales de comunicación han facilitado la denuncia y el conocer casos de violencia machista contra la mujer
Una de estas tristes experiencias fue recopilada por el medio digital Nicaragua New NN, del periodista Jakssel Herrera.
La adolescente de iniciales M.A.B, fue atacada por su cuñado Luis Misael Rodríguez, quien intentó abusar sexualmente de ella mientras se bañaba en una quebrada en la comunidad de Wale, Santa María de Pantasma. Al no lograr su objetivo intentó ahogarla sumergiéndole la cabeza en el agua. Solo se salvó porque unos vecinos se percataron del hecho y lograron auxiliarla.
Esto sucedió el 11 de septiembre del 2020. La madre de la víctima interpuso la denuncia en la policía de Santa María de Pantasma y hasta el día de hoy el sujeto no ha sido capturado y la jovencita teme por su vida.
“Ellos evadieron el tiempo y dijeron que en ese momento no había quien recepcionara la denuncia, que esperara, fuimos a almorzar, regresamos y entonces nos atendieron pero nos remitieron a la ciudad de Jinotega, ahí nos dijeron que el caso debía verse en Pantasma. Ya pasó más de un año y el caso continúa en la impunidad”, manifestó la madre de la menor.
Difícil cumplir con #Niunamenos
15 de noviembre: Julia Pérez Miranda es asesinada por su sobrino Moisés Pérez Mercado, quien le propinó una estocada en el pecho, cuando la víctima defendía a Martha Leonor Chavarría a quien el victimario intentaba agredir en la comunidad El Cacao Arriba, municipio de Wiwili.
17 de noviembre: Raquel Chavarría, 30 años, es asesinada por su cónyuge Jaime Guerrero Cardenal de 24 años de edad, éste le acertó varios machetazos, en un arranque de celos. Esto ocurrió en Valle Los Tinoco, comunidad El Golfo, municipio de El Cuá




