Uno de los dueños de los pocos espacios radiales que aún se atreven a informar con objetividad en el departamento de Jinotega afirma bajo el anonimato que “el mayor problema de un periodista es la autocensura y eso es perjudicial para la sociedad”, porque “no se informa lo que se tienen que informar”.
Para este propietario de medios “el periodismo independiente es casi nulo” en Jinotega y “eso pone en gran desventaja a la población, porque ya no hay voces para dar a conocer lo que está pasando”.
Exilio forzado
Los más osados en el campo periodístico, han tenido que huir para evitar la muerte o la cárcel.
El 24 de julio de 2018 la policía acusó al periodista Paco Espinoza, por el supuesto secuestro y torturas a una simpatizante sandinista. Emitieron una orden de captura en su contra, por lo que Espinoza huyó por puntos ciegos hacia los Estados Unidos donde se asiló como perseguido político, según informó a través de las redes sociales.
Paco Espinoza había sido corresponsal del canal oficialista canal 8, pero a raíz del estallido social en el 2018, renunció a ese medio y se convirtió en corresponsal del canal 10.
El periodista del medio digital Nicaragua Actual, Jackssel Herrera Vílchez, abandonó el país el 2 de agosto del 2021 ante una ola de hostigamientos y amenazas. Herrera en varias ocasiones había sido sacado de lugares públicos mientras ejercía su labor. Patrullas de la policía llegaban a apostarse frente a su casa en Santa María de Pantasma a intimidar mientras a través de las redes sociales simpatizantes de gobierno ofrecían dinero, a quien se encargara de golpearlo o asesinarlo.
Desde el exilio nos cuenta, por qué finalmente decidió exiliarse. “En el departamento de Jinotega es muy difícil hacer periodismo, la policía sandinista, amenaza con encarcelarte, decomisan los equipos, al igual los paramilitares que tiene armados el gobierno y que son protegidos por la policía, te persiguen, hay pruebas, hay testigos” afirma Herrera.
“Fui amenazado por la policía sandinista, fui esposado, ese día me pusieron las armas, me obligaron a borrar el contenido que había grabado en mi celular, estaba dando cobertura a una captura de un ciudadano, donde la policía lo estaba vapuleando”, relata.
A pesar de haber viajado a Managua para evitar represalias asegura que el acoso continuó. “Fui requisado por unos agentes antimotines, sin razón alguna, me enteré de que había un expediente lleno de acusaciones en mi contra, la policía solo esperaba una palabra (orden) para ejecutar mi captura; desde una cárcel no se puede hacer periodismo, por ello decidí exiliarme”, comenta Herrera.
“Es muy difícil la sobrevivencia de los periodistas en ese departamento y lo que se espera en el año 2022 es que una gran cantidad de comunicadores buscarán el exilio, para resguardarse por su seguridad. En Jinotega los pocos medios de comunicación que hay son controlados por el sancionado Leónidas Centeno (actual alcalde la ciudad de Jinotega), los únicos periodistas que han sobrevivido son los de los medios nacionales, arriesgando la vida” concluyó Jacksel Herrera, quien actualmente dejó su grabadora y su libreta para trabajar como obrero fuera del país.
Los corresponsales del desaparecido Nuevo Diario y el diario la Prensa en este departamento del norte, abandonaron esta profesión y se dedican actualmente a otros trabajos para poder sobrevivir.
El único corresponsal activo e independiente en la zona es el de Radio Corporación.



