Los agresores habrían enterrado los cuerpos de Marlon y Guzmán Obando tras el crimen y luego huyeron con rumbo desconocido. Los cuerpos fueron exhumados el lunes como parte del proceso investigativo, y el informe preliminar de la policía indica que presentaban heridas de bala de calibre 22 y lesiones con machete.
La tragedia ha generado consternación en la comunidad, que espera que las autoridades esclarezcan el caso y se haga justicia. La Policía continúa trabajando en la búsqueda de los responsables mientras se mantiene la vigilancia en el territorio indígena para prevenir nuevos conflictos.
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