Esta actividad la realiza desde hace más de 16 años, donde tiene que emplear sus fuerzas físicas para recorrer a diario más de cinco kilómetros, donde en su trayecto se encuentra con grandes pendientes.
"La época más dura de mi trabajo es el invierno, donde bajo lluvia tengo que abastecer a los clientes que siempre me esperan, solo utilizo un capote y unas botas de hule, para pasar por los lodazales, para no dejar sin su tradicional desayuno a mis clientes", relata pancho Pérez.
Este hombre de baja estatura tiene 66 años en su juventud se crió en la casa de la familia Sandino, vendiendo leche, cuidando el ganado y ejerciendo labores agrícolas, su papá asegura que se llama José Manuel Sandino y su mamá María Trinidad Pérez.
"Tengo que seguir trabajando, hasta donde alcance mi fuerza física, porque no tengo jubilación ni una herencia con que sobrevivir en esta vida" recalcó este hombre luchador, que tiene como herramienta de trabajo su bicicleta y un canasto, pero dice sentirse orgulloso porque se gana la vida con mucha dignidad.
Fuente: Redes




