López, sufre los estragos causados en sus riñones por el Lupus Eritematoso Sistémico que padece.
Desde el año 2022, los médicos le diagnosticaron lupus a López, cuando tenía 22 años y cursaba sus estudios de bachillerato. En ese tiempo recuerda que empezó a sentir un enorme agotamiento físico, pérdida de su cabello y dolor en sus articulaciones. A pesar de sus dolencias, no pierde su sonrisa y sus ganas de seguir luchando por la vida, para poder apoyar a su madre Anielka López, que es su única ayuda.
“Luego de dar a conocer mi petición, los médicos del hospital Lenin Fonseca me informaron que fui seleccionada, para poner en mi brazo izquierdo la fístula arteriovenosa. La cirugía tardó más de cuatro horas y gracias a Dios todo salió bien. Dentro de dos meses la hemodiálisis, ya no la realizarán por el catéter que aún tengo en mi cuello cubierto de esparadrapos. A veces temía por una infección al salir a la calle, donde la mayor parte de las personas me preguntaban si había sido operada y me veía obligada a relatar mi historia”, detalla la paciente.
Más cómoda
López necesitaba la fístula, porque el catéter en el cuello le dificultaba realizar actividades básicas como bañarse, dormir o temía abordar una unidad de transporte por temor a que lastimaran sus venas.
“Ahora ando contenta, porque gracias a Dios, ando puesta la fístula y solo me faltan realizar ejercicios de adecuación para que me puedan seguir limpiando mi sangre de las sustancias nocivas retenidas por mi insuficiencia renal. Este equipo médico, ni la cirugía, la podía alcanzar por mis medios, porque tiene un precio mayor a los mil 500 dólares”, dice la joven que se declara agradecida con la respuesta que le dieron.
Otra de las peticiones que realizó de manera pública López, fue el cambio de horario para realizar sus hemodiálisis en el hospital “Antonio Lenin Fonseca”, a donde tenía que llegar a las seis de la tarde y salir a las once de la noche, y al salir, se veía obligada junto a su madre y su pequeño hermano, a dormir en una banca o en el suelo, al no poder pagar un servicio de transporte privado para regresar a su casa, ubicada en la comunidad “La Olla de Barro” del municipio de Nandasmo del departamento de Masaya.
“Gracias a Dios, desde hace un mes las autoridades del hospital me cambiaron el horario. Las hemodiálisis se realizó ahora los días martes y viernes en horario de seis de la mañana a once de la mañana, y no tengo que dormir en una banca o en el piso, donde corría el riesgo de tomar una infección. Agradezco a las autoridades médicas que escucharon mi petición”, resaltó entusiasmada.
Requiere más apoyo
Mercedes, junto a su mamá Anielka, enfrentan dificultades económicas, al tener que viajar dos veces a la semana a la ciudad de Managua. Son una familia de escasos recursos.
Ellas sobreviven de lo poco que obtienen, los fines de semana, de una pequeña venta de fritanga y el cuido de bicicletas o motocicleta en el patio de su casa de trabajadores de zona franca o personas que viajan a Masaya o a la capital y que proceden de comunidades rurales.
“Yo me dedico a la venta de ropa de segunda, para costear mis pasajes, cuando viajó a Managua, pero sí, se me dificulta comprar una leche de proteína renal, para ayudar a mis riñones que están lesionados, tengo que mantener una dieta estricta en verduras y mariscos que no puedo cubrir, por ello, sigo apelando a los buenos corazones que me puedan ofrecer una ayuda”, remarcó la valiente joven que lucha por su vida.
Si usted desea ayudar a Mercedes López, puede visitarla en la siguiente dirección: de la parada “La Olla de Barro”, 500 metros al Sur en el municipio de Nandasmo o bien comunicarse con ella al celular: 7671-7373




