El nació sin ningún problema de salud, pero el 18 de octubre del año 2013, después de haber ingresado por una neumonía al Hospital San Juan de Dios fue cuando los médicos notaron que los ojos del niño tenían un color rojo fuera de lo normal, algo que encendió las alarmas y los llevó a su traslado a un hospital capitalino.
A Kevin lo diagnosticaron con retinoblastoma, es decir un cáncer en su ojo derecho,a la edad de un año. La noticia sacudió a la familia, al igual que un terremoto hace temblar la tierra.
“Me le hicieron un ultrasonido en el ojo, me dijeron que era un tumor y que me iban a dejar ingresada. Más después le hicieron exámenes más a fondo y me dijeron que era un tumor canceroso”, comentó la madre del menor Dania Samaris Pichardo, para el medio de Comunicación Radio ABC Stereo Estelí.
Al temor de perder a su hijo, los padres del pequeño también se enfrentaban a la difícil situación de no contar con el dinero para costear los gastos de la terrible enfermedad.
“Yo decía como íbamos a hacer, porque éramos de escasos recursos. En ese tiempo éramos menores de edad. Mi compañero trabajaba, pero ganaba poquito”, expreso Pichardo.
De esos momentos de angustias en el hospital, solo recuerda cuando los padres se reunían y de repente uno de los pacientes perdía la batalla contra el cáncer.
“Uno pensaba cuando me tocará a mí”, cuenta Dania.
Aunque el proceso era cansado y desalentador, ella debía ser fuerte y valiente, lo cual conseguía por la misma aptitud del niño, quien, a pesar de estar sometido a dolorosos y largos tratamiento, sin duda alguna dentro de su pequeño cuerpo había un gran espíritu guerrero, cuya fuerza se alimentaba en la fe en Dios.
“Yo solo me acuerdo de que cuando mi mamá me dijo que tenía eso, a mí me dio mucha tristeza, pues yo pensaba que estaba a punto de morir, pero gracias a Dios que me dio un milagro a mí. Yo pude sobrevivir. Yo le decía a mi mamá fuerza, que íbamos a salir de eso juntos. Gracias a Dios lo pudimos vencer los dos”, relató para Radio ABC Stereo Estelí.
Su progenitora pide que estén pendiente de los niños.
“Yo en él no había notado nada, pero me decía el oncólogo que mirara las fotos del niño tenía un ojo más pequeño que el otro y era verdad”, indico Dania.
Actualmente Kevin disfruta del futbol, en el campo donde defiende los colores de la Academia Chivas FC de Estelí, ahí en el césped no solo sobresale su talento al manejar el balón e impedir que el rival llegue a portería para finiquitar alguna intención de gol, sino también su alegría y personalidad.
“Tenía un vecino que iba a entrenar con las chivas, yo le pregunté que era ese deporte, me dijo que era futbol, y me pareció bonito y yo le dije a mi mama que me metiera”, dijo Kevin mientras suspira y algunas lágrimas se deslizan por su rostro y otras caen al piso.
Nunca falla a una práctica o algún partido, y así con el entusiasmo con el cual grita a todo pulmón algún gol de su equipo quiere contarles a otros de su historia para ser un ente de inspiración. Entre sus sueños está el de llegar a formar parte del equipo de fútbol más famosos de la zona norte de Nicaragua: Real Estelí, y representar a Nicaragua, a través de la selección nacional de balón pie e ir a torneos internacionales, sin olvidar sus estudios, pues anhela ser médico pediatra.



