La jueza Isabel Mayorga Saavedra dictó la histórica sentencia luego de que los tres acusados confesaran su responsabilidad en el crimen. Además de la pena máxima de cárcel por el asesinato, cada uno recibió una condena adicional de 25 años de prisión por violación.
De acuerdo con la acusación, los hermanos Martínez —tíos de la víctima— vivían en la misma vivienda con la menor y su abuela paterna. El tercer condenado, identificado como chatarrero de la zona, solía frecuentar la casa.
Las investigaciones determinaron que Romero pagó a Francisco Martínez para engañar a la niña y llevarla el pasado 23 de julio a un cañaveral, donde los tres cometieron la agresión sexual antes de asesinarla.
Este fallo refleja la aplicación de las reformas al Código Penal que contemplan la prisión perpetua revisable para delitos de extrema crueldad, como los cometidos contra niñas, niños y mujeres.




