Según los hechos presentados durante el juicio, la víctima fue asesinada frente a una sobrina menor de edad, en un acto que la jueza Isabel Mayorga, del juzgado especializado en violencia, calificó como el resultado de una escalada de violencia sistemática.
Durante la audiencia, se demostró que Rivera Zeas ejercía control, amenazas y agresiones físicas contra Aura, lo que configuró un patrón de violencia de género. La jueza resaltó que el uso de un arma de fuego en un espacio íntimo y contra una mujer indefensa evidencia intención clara de matar y premeditación en el crimen.
En su derecho a la última palabra, Rivera declaró: “Solo Dios sabe cómo sucedieron las cosas, yo nunca quise hacerle daño”. Sin embargo, la Fiscalía presentó pruebas contundentes que confirmaron el historial de violencia previa a la tragedia.
Tras disparar a la víctima, el acusado intentó suicidarse, pero fue desarmado por vecinos y familiares, quienes lo entregaron a las autoridades.
La Fiscalía solicitó una pena de 30 años de prisión por femicidio y un año adicional por portación ilegal de armas. La lectura de sentencia se realizará en los próximos días.




