Según testigos, el joven se encontraba realizando labores de mantenimiento y limpieza en un pozo de aproximadamente 12 metros de profundidad cuando comenzó a sentirse mareado. Ante la situación, solicitó ayuda para ser sacado del pozo, pero, en el proceso de salida, perdió el conocimiento y cayó nuevamente al fondo.
Sus compañeros, al notar la emergencia, intentaron localizarlo sin éxito y de inmediato pidieron auxilio. Fue su hermano, Juvilqui Ordóñez, quien, con apoyo de los bomberos, logró recuperar el cuerpo sin vida del joven.
Las primeras investigaciones apuntan a que la causa del desmayo y posterior caída de Erving pudo haber sido la inhalación de gases tóxicos emitidos por la planta succionadora de agua, que funciona con gasolina y operaba en el lugar.
La víctima residía en la comarca Los Noventas, en el municipio de El Viejo. Su inesperada muerte deja consternada a su familia y a la comunidad, quienes lamentan su partida y piden que se refuercen las medidas de seguridad en este tipo de labores para evitar futuras tragedias.
Oficial de la Policía Nacional muere




