La causa de su muerte, según trascendido, fue una insuficiencia respiratoria severa que sorprendió a todos durante la madrugada.
Oscar, conocido cariñosamente como “Oscarito”, fue un muchacho lleno de vida, energía y sueños por cumplir. Desde niño demostró su pasión por el balompié, comenzando su formación deportiva en la academia Jiménez y luego destacando en las ligas infantiles del histórico Xilotepelt FC. Su talento natural como delantero, su entrega en la cancha y su humildad fuera de ella, lo convirtieron en un referente para sus compañeros y una promesa brillante en el panorama futbolístico del país.
Este 2025 marcaba el inicio de lo que prometía ser una carrera ascendente. Oscar debutó con ilusión y coraje en la Copa Primera con los Caciques del Diriangén, uno de los clubes más importantes de Nicaragua. Su proyección era clara, sus sueños grandes… pero el destino tenía otros planes.
Detrás de cada jugada, de cada entrenamiento y cada gol, siempre estuvieron sus pilares: su padre Horacio Navarrete, amigo entrañable de muchos y un apasionado del deporte; su madre Guiselle, incondicional en cada paso; y su hermano menor César, quien también sigue el camino del fútbol. La familia Navarrete es conocida en el barrio por su calidez, su entrega y el amor con que han acompañado cada paso de sus hijos.
La noticia golpeó con fuerza a toda la comunidad. Vecinos, compañeros, entrenadores, amigos y conocidos vivieron horas de angustia durante su internamiento. La madrugada fue larga y el amanecer trajo lágrimas. Ver a Maykel, su exentrenador, regresar del hospital y derrumbarse tras recibir la noticia, fue solo un reflejo del dolor que hoy embarga a Jinotepe.
No hay palabras suficientes para calmar el sufrimiento de su familia, pero hay una certeza: Oscar vivió con pasión, amó su deporte y dejó huellas imborrables en los corazones de quienes lo conocieron. Hoy, desde la calle donde creció hasta la cancha donde brilló, su recuerdo se alza con fuerza.
La familia deportiva nacional, desde las bases hasta la selección, se une en oración por vos. Que el cielo te reciba con los brazos abiertos, campeón.
Descansa en paz, Oscar Horacio Navarrete Núñez (2006 – 2025)
Siempre estarás en nuestras canchas, en nuestras memorias, en cada balón que ruede con amor.




