En su camioncito se moviliza todas las mañana desde el barrio 25 de Julio hacia el centro de la ciudad de Jinotepe.
“Antes del 2018, trabajaba en una zona turística de Tola, en Rivas, instalando aires acondicionados y como hablo inglés, porque viví 15 años en Canadá, me vine en el 2005 a Nicaragua, después de abril pensé que debía emprender mi negocio propio y buscar la manera de mantener el hogar, es así como inicié a vender plantas. Dios me puso ángeles en el camino, ni siquiera tenía ni para la gasolina, menos conocía dónde vendían las plantas .Ese día lo recuerdo muy bien, me encontré una señora, le di raid, me enseñó varios viveros y así empecé”, sostuvo el jinotepino Mario Espinoza.

Un negocio familiar
“Hay días que vendo entre 500 y 700 córdobas al día, dependiendo. Las plantas y precio varían de acuerdo al tamaño, hay de 20, 25,30, 40 córdobas, porque no podemos darle caro a la gente. Si no, no vendería “, sostuvo el comerciante.
En el patio de su casa, que por cierto es muy pequeño, tiene un jardín que a través de un préstamo lo convertirá en un vivero. En estos momentos cuenta con entre 800 y 1000 plantas ornamentales, además invierte en el cuido, algunas personas hacen encargos, las consigue al mismo precio favorable. Está pendiente de que el cliente quede satisfecho y así regrese nuevamente.
En el invierno, las plantas con flores son las que sufren más daños por el agua. Sin embargo, hombre, de contextura recia, admite que la estación de verano se levanta un poco más temprano a echarle agua e insecticida y por las tardes realiza la misma tarea junto a su esposa e hijos.
Las plantas son especies que por su hermoso verdor y por los colores de sus flores, se venden por sí solas, llamando la atención del comprador.




