"Llevo aproximadamente, diez años lustrando zapatos, esto para mi es un arte, ya que disfruto mi labor en cada par de zapatos, además soy protagonista de cada conversación con mis diferentes clientes, ya que son anécdotas del diario vivir", expresó Bermúdez.
"Yo, me pongo en los "zapatos" de mis clientes, estoy con la gente pobre y por eso cobro un precio favorable, por la lustrada de un par de zapatos o zapatillas cobro 20 córdobas, pero su precio real es de 50 córdobas, y por un par de botas vaqueras o de montar cobro él valor de 30 córdobas"
"A mi desde joven me ha gustado la chamba, he vendido periódicos y ahora soy lustrador con dedicación, amor y pasión se sale adelante día con día, la gente me busca por la calidad de trabajo que ofrezco, ya que hago rechinar, chiflar y brillar el zapato con mi pañuelo de tela fina, en cada lustrada que hago va inmersa una historia", añadió Roberto
Sin duda alguna el señor Bermúdez es un ejemplo de admiración y superación. Roberto se en encuentra ubicado en las cercanías del reloj público de la ciudad de Diriamba.
Por Juan Ramón Díaz




