Las honras fúnebres fueron acompañadas por familiares, amigos y pobladores que, con pesar en sus rostros, rindieron tributo a su memoria. Entre lágrimas, sus seres queridos compartieron anécdotas y recordaron la nobleza y entrega de una mujer que marcó la vida de muchos en Jinotepe.

Cuando el sol comenzaba a ocultarse, marcando el atardecer, los últimos momentos de cuerpo presente de doña Chilito se vivieron con gran emotividad. El ambiente estuvo cargado de nostalgia, pero también de gratitud por su legado, el cual quedará grabado en la memoria de quienes la conocieron y admiraron.
Con su partida, Jinotepe pierde a una de sus figuras más queridas, pero su ejemplo de lucha y amor por su comunidad permanecerá en el corazón de todos los que la acompañaron en su último viaje.




