Miércoles 16 Septiembre 2026
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Familia caraceña busca hacer crecer su iniciativa de turismo rural

A tan solo doce kilómetros del centro de la ciudad de Diriamba, Carazo se encuentra ubicada la comunidad San Juan de La Sierra, donde el balneario “El Concheño” ha abierto sus puertas con el fin de incursionar en el turismo rural comunitario.

Don Manuel de la Cruz Palacios, propietario del balneario “El Concheño” busca que su balneario sea reconocido a nivel nacional, para obtener mayores ingresos y así mejorar las condiciones en el balneario.
Don Manuel de la Cruz Palacios, propietario del balneario “El Concheño” busca que su balneario sea reconocido a nivel nacional, para obtener mayores ingresos y así mejorar las condiciones en el balneario.
Carazo

Son nueve manzanas de tierra, protegidas celosamente por su propietario don Manuel de la Cruz Palacios, sus cuatro hijos y su esposa. En el lugar aún  hay animales en peligro de extinción entre los cuales están, los monos congos, urracas, iguana verde, ardillas y nuestro pájaro nacional guardabarranco.

Además, el lugar cuenta con una hermosa piscina natural, la cual está rodeada de árboles frutales y de madera preciosa como caoba, roble, madroño, guanacaste, mango y todo tipo de cítricos que hace más atractivo el lugar para aquellas personas que gustan conectarse con la naturaleza.

No hay apoyo institucional

Según Manuel Cruz Palacios, hace un poco más de diez años compró la propiedad con acceso al río, “al ver que había una oportunidad de obtener un poco más de ingresos económicos para mi familia, se me vino la idea de un balneario, entonces como no tenía dinero ni ayuda de nadie, empecé con más de 20 hombres a abrir el camino a punta de mano”, explica.

Más de tres meses se llevó don Manuel de la Cruz para abrir el camino que da acceso directo a su balneario, pero fue hace cinco años que empezó a recibir visitantes de comunidades aledañas.

“Nunca he recibido ayuda de ninguna institución, es triste que INTUR no se interese por nuestras comunidades, donde sus ríos son caudalosos y tenemos la capacidad de levantar económicamente a nuestras comunidades generando empleos, pero lo que nos falta son proyectos y apoyo, se necesita la ayuda de la alcaldía para que ‘patroleen’ los caminos, pero no nos escuchan”, dijo Palacios.

Palacios también indica que en su propiedad y en la rivera del río se necesita sembrar más árboles que ayuden a mantener el caudal del río, ya que en temporadas de invierno abren las compuertas de la presa y el balneario deja de funcionar, actividad que debe de ser aprovechada para sembrar, pero no cuentan con apoyo de ninguna institución que done los árboles.

El camino a la comunidad y al balneario “El Concheño” es bien accesible, se puede ingresar en vehículos, motos y a pie, la piscina natural tiene una capacidad para albergar a 250 personas.

Agricultura en invierno

Además de cuidar y administrar su negocio, “El Concheño”, conocido cariñosamente en su comunidad por haber vivido un tiempo en La Concepción Masaya, junto a su familia se dedica al cultivo de frijoles y sorgo.

“Como no tenemos apoyo de nadie, pues aquí es difícil mantener el balneario abierto todo el tiempo y como en temporada de lluvia el río se crece y se ensucia, lo que hacemos es abrir la presa y dedicarnos al campo porque las ganancias que deja el balneario no son muchas y al final todo se lo estoy invirtiendo al local porque quiero que este año los visitantes estén cómodos”, añadió don Manuel.

Sin embargo, la familia se ha visto afectada por el alto costo que ha requerido sembrar, ya que la mano de obra cuesta en promedio 500 córdobas al día y los compradores de frijoles y trigo lo quieren pagar a un precio menor.

Se alistan para las próximas vacaciones

Para este 25 de diciembre y primero de enero, don Manuel se alista junto con su familia y 3 personas más a las que dio empleo, ya que esperan a los veraneantes con una riquísima sopa de gallina india y sopa de mariscos, gaseosas y refrescos naturales.

El precio para ingresar al balneario es de 20 córdobas y las personas tienen la opción de llevar o preparar sus propios alimentos en el lugar, con el único requisito de cuidar y preservar los recursos naturales, no encendiendo fuego cerca de los árboles ni del río.

Debido a que aún el balneario no cuenta con las mejores condiciones en cuanto a infraestructura por la falta de inversión, el propietario del lugar recibe a comerciantes en su local sin tener que pagar, esto con el fin de apoyar a su comunidad y cubrir un poco las necesidades de los visitantes.

La falta de apoyo e interés que hay en las instituciones gubernamentales por el turismo rural son notorias, debido a que la mayor parte del tiempo son los dueños de los balnearios los que hacen sus propias publicidades y mejoras en sus locales, con el único objetivo de darse a conocer y aprovechar los flujos del turismo para obtener ingresos económicos adicionales a sus otras actividades, que les permitan mejorar un poco su estilo de vida.

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