Arlen padecía diabetes y anemia, condiciones que deterioraron significativamente su salud en los últimos meses. Además, enfrentó una grave complicación en uno de sus pies, una lesión que nunca logró sanar completamente, agravando aún más su situación.
Su partida ha dejado un vacío no solo en su familia, sino también en quienes tuvieron la fortuna de conocerla. En redes sociales y otros espacios, se han multiplicado los mensajes de solidaridad, recordándola como una persona noble y agradecida a pesar de las adversidades.
Ante los gastos asociados con su velatorio, la familia ha solicitado el apoyo de la comunidad. El acto se lleva a cabo en su casa de habitación, ubicada al sur de la iglesia La Profecía, en el Rosario, Carazo. Las personas que deseen contribuir pueden hacerlo directamente en la vivienda o comunicándose al número de teléfono facilitado: 88562971.
La historia de Arlen pone de relieve la importancia de un acceso oportuno a servicios médicos para enfermedades crónicas, así como la solidaridad en los momentos más difíciles. Su vida y lucha contra la adversidad quedarán en la memoria de quienes la conocieron.




