“Yo soy un hombre muy alegre y dinámico”, afirma Ernesto, con esa sonrisa que nunca abandona su rostro. “Camino con entusiasmo, pego mis bailaditas por donde voy, sobre todo en los estadios de béisbol en Carazo, Masatepe y otros lugares”. Su presencia se ha vuelto parte del ambiente festivo que rodea al deporte nacional, donde es aclamado tanto por su energía como por sus sabrosos productos.
Con más de 40 años de trayectoria como vendedor ambulante de enchiladitas, platanitos y fritanguitas, “Cena Barata” es un símbolo de esfuerzo, humildad y perseverancia. A lo largo de los años, ha recorrido calles, barrios y eventos deportivos, llevando sabor y buen ánimo a varias generaciones de jinotepinos.
“Dios me mantiene de su mano y me sostiene. Yo soy feliz con mi humilde trabajo”, expresa con gratitud. Su historia no solo refleja una vida de lucha digna, sino también una forma de entender la vida desde el optimismo y la alegría, incluso en los momentos más difíciles.
Ernesto Antonio no necesita títulos ni riquezas para ser una figura querida y respetada. Su legado está en cada sonrisa que provoca, en cada bocado crujiente de sus enchiladas y en cada paso de baile improvisado que arranca aplausos. “Cena Barata” no solo vende comida: reparte alegría, sabor y esperanza a todo Carazo… y a quien tenga la fortuna de cruzarse con él.




