Por medio de la llamada telefónica a la señora le indicaban que el menor estaba en el vertedero de La Palmera, en Diriamba. Ella se dirigió de inmediato al sitio y efectivamente ahí estaba, con una pareja que se dedica al reciclaje y al consumo de pega.
Leer más:Buscan a diriambino de 13 años desaparecido desde el sábado
“Yo soy su abuela, yo me preocupo más que su madre. Desde el 2011 yo tengo a este niño, vino a los 4 años, a mí me dijo gente que lo vivieron en el basurero con un hombre que es familia del papá de él. Lo quisieron agarrar y él se corrió, la caridad de un muchacho me llevó en la moto, cuando voy por una pila allí lo vi, detrás de la búsqueda también andaba la camioneta de la patrulla (policía) de Diriamaba y me dijeron qué pasó con el niño, yo les respondí lo tiene esa gente, ellos agarraron al hombre y la mujer, y los llevaron junto al niño a la estación para investigar”, explicó doña Catalina Valverde.
Los 4 días desaparecidos fueron de angustia para la abuela, quien da gracias por el apoyo que recibió por parte de la Policía Nacional de Carazo, de igual manera del Ministerio de la Famila, instituciones que le dan seguimiento al menor desde que se le otorgó la tutela.
“A mi hija le dijeron que se hiciera cargo del niño, a como los hizo con sus otros 2 hijos que tiene por aparte, igual que le dé de comer, ella quedó de pasarme 350 córdobas mensuales para la manutención, nunca he recibido ni un peso, ha sido grosera y malcriada”, compartió la señora.
Abuela mantiene a 2 nietos que dejaron abandonados sus hijos
Por su parte, el niño sostuvo que él se fue de la vivienda por salir a ganarse unos cuantos centavos en vista del sacrificio que ve de parte de su abuela, pero le queda una lección, porque donde estaba lo mandaban a vender, y algunas veces a pedir dinero, al llegar se lo quitaba, lo tenían sin comer y dormía en el suelo en un cartón.
El menor, quien tiene buen promedio académico todos los años, y mantuvo en vilo a las autoridades policiales caraceñas volvió nuevamente con su abuela en buen estado de salud, a pesar de la dificultad económica y las condiciones en que viven en el barrio Cacique 1, detrás del Diriangén en Diriamba. Ella seguirá luchando por su nieto y otro más que le dejaron sus padres abandonados.




