Lunes 12 Octubre 2026
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El Dulce Camino de Justo: 12 Años Endulzando Jinotepe con Cajetas y Corazón

Desde hace 12 años, las calles de Jinotepe han sido testigos del incansable recorrido de Justo Guneras, un joven de 33 años que ha encontrado en la venta de cajetas de leche no solo su sustento, sino también una forma de honrar la tradición y sostener con dignidad a su familia.

“Hay días buenos y otros no tanto, pero uno sigue adelante por la familia”, comenta con serenidad. En cada cajeta que entrega va una parte de su historia: un fragmento de sacrificio convertido en dulzura.
“Hay días buenos y otros no tanto, pero uno sigue adelante por la familia”, comenta con serenidad. En cada cajeta que entrega va una parte de su historia: un fragmento de sacrificio convertido en dulzura.
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Con paso firme y mirada decidida, Justo inicia cada mañana cargando en sus brazos las dulces creaciones que él mismo elabora con esmero. Ni el sol abrasador ni la lluvia intensa lo detienen: su compromiso con sus hijos y su hogar lo impulsa a recorrer largas distancias, tocando puertas, visitando mercados y ofreciendo sus productos en calles y avenidas.

“Hay días buenos y otros no tanto, pero uno sigue adelante por la familia”, comenta con serenidad. En cada cajeta que entrega va una parte de su historia: un fragmento de sacrificio convertido en dulzura.

Más que un vendedor, Justo se ha convertido en un rostro familiar en el parque central de Jinotepe. Su presencia inspira respeto y admiración entre quienes lo conocen, y su labor cotidiana le ha ganado un espacio en el corazón de la comunidad.

A lo largo de estos 12 años, Justo no solo ha endulzado paladares; también ha demostrado que, con perseverancia, amor por la familia y un profundo sentido de responsabilidad, se puede construir un camino digno, paso a paso, bajo el sol o la lluvia, con el alma puesta en cada venta.